No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 21 de julio de 2013

Basado en una historia real

Me levanté, como cada día, en la camilla del hospital. Mi compañero de habitación falleció la noche anterior, una auténtica putada porque me prometió que estaría conmigo el día de la operación.
Aún no podía creer que me fueran a quitar parte de mi pulmón. Odiado cáncer. Nunca pensé que me ocurriría. Nunca fumé, no tomé drogas, no me gustan los excesos. Y me sucede esto.
Anoche, el doctor me dijo que si la operación no salía bien el resultado podría ser la muerte. Pero aún me queda tanto por hacer, tanto que decir. (...)

Terminó la operación, por lo visto ha salido bien aunque la cicatriz la tendré siempre. Tanto psicológica como física.

Hablé con el doctor. Me van a dar el alta. Está muy lejos de ser motivo de alegría, ya que me han dado 3 meses de vida. Voy a empezar a hacer todo aquello que siempre quise hacer.

(...) Actualmente, en julio de 2.013, han pasado 5 años desde que terminaron esos 3 meses. Sigo vivo. Y aún me queda mucho más que dar.

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