No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

jueves, 26 de junio de 2014

"Rarezas"

Capítulo 2

Pasaron los años y cada vez estaba más unido a ella. Su nombre era (y es) Sophie y puedo decir que me crié con su sonrisa.
Nuestros gustos eran casi iguales por lo que nunca nos peleábamos. Era precioso. Y me enamoré de ella pero existía un pequeño problema, era mujer y yo hombre. Eso era "antinatural" según mi familia, y solo los enfermos de heterosexualidad lo hacían. Así que escondí mis sentimientos hasta que no pude más, la noche de nuestra graduación.
A parte de ser vecinos, éramos compañeros de colegio y coincidíamos en casi todas las clases. Cuando llegamos a los 16 años terminamos la enseñanza obligatoria y se organizó una fiesta por todo lo alto. Baile, música y un poco de alcohol que algunos alumnos colaron. Bebí un poco, porque era mi primera vez y tenía un poco de temor pero se me subió como la espuma. En medio de esos sonidos estridentes de barullo y música repetitiva le pedí a Sophie que saliera conmigo un rato. Ella no bebía, era responsable hasta las entrañas y afirmaba que no tomaría alcohol hasta su mayoría de edad. El caso es que dimos un paseo por las pistas de baloncesto del colegio en una tranquila y agradable soledad.
Lo que sucedió a continuación está rodeado de nebulosa pero no podría olvidarlo ni aunque quisiera. La besé. No sé si venía a cuento o no, pero ella se dejó llevar. La sensación que me recubrió fue húmeda, cálida, cariñosa y me produjo algo de taquicardia; pero fue, sin duda, lo más hermoso que podría haberme pasado jamás.
Nos prometimos guardar el secreto. En un principio era fácil, vivíamos al lado y nuestros padres nos consideraban (solo) mejores amigos; pero con el tiempo todo se complicó volviéndose una autentica pesadilla.

lunes, 23 de junio de 2014

Si lucho, porque me rebelo; si no lo hago, porque me rindo

Defenderse contra viento y marea, eso me enseñaron. A creer en mí y en mis ideales, en meditar y ejecutar siempre que me hiciera feliz. Sin embargo pasan los años y puede que de cierta forma siga siendo una cría, pero eso no quiere decir que no tenga la capacidad de tomar mis propias decisiones. Si eso es así, ¿por qué no me dejan luchar por mi sueño?
Se me han puesto cosas en contra, como a todo ser humano, solo que hay personas que saben sortear los obstáculos con mejor fortuna que yo. Me cuesta y mucho, parece que se hubiera levantado un muro de once metros de alto por tres de ancho entre mi minúscula persona y mis ambiciones. 
¡Qué duro es levantarse pensando que tu vida es una mierda!
¡Qué duro es ver como el resto lo consigue todo mientras tú sigues siendo un fracaso! 
¡Qué duro e injusto es no tener recompensa a un sacrificio de años!
Y aquí estamos, tú leyendo y yo escribiendo. Tal vez pienses que no, que eso no puede pasarte, que puedes con todo. Te deseo que así sea, pero si por alguna razón estas en mi misma situación, no desesperes. O por lo menos intenta no hacerlo (sé que es difícil). 
Siempre he pensado que las cosas pasan por algo y, si por casualidad lees esto, por favor, lucha, desvanece en el intento pero no desistas. Da todo lo que puedas porque las cosas se ponen complicadas.
La vida no es apta para cardíacos y miedosos, así que la decisión es tuya. O soportas que todo el mundo te critique por tus empeños pese a todas las trabas o aguantas que te echen en cara que te has rendido.

domingo, 15 de junio de 2014

"Rarezas"

Capítulo 1

Nací hetero.
Sé que suena raro ser tan directo pero es la verdad.
Para contar mi historia, procurad no jugarme demasiado.

Me crié con mis dos padres y mi hermana Carol. Éramos tan normales, tan admirables. Mi padre ganaba dinero siendo un hombre de negocios con prestigio y mi otro padre había sido cocinero, pero lo dejó para criarnos a nosotros. El ideal de una familia tradicional, como mandaba la religión y la historia. 
¿Qué me pasó a mí? No sé. Todo empezó cuando tenía siete u ocho años, en un parque cercano a nuestra casa. Jugaba con mi hermana, de tres primaveras, a la pelota. La lancé demasiado lejos y fui a recogerla. Una niña (la más preciosa que he podido ver) la tenía entre sus manitas.
_ ¿Es tuya?_me dijo cuando me acerqué. Si los ángeles hablaran, tendrían esa voz.
Murmuré un sí tembloroso a lo que ella rió y me pasó mi juguete. No sé de donde saqué las palabras para invitarla a jugar con nosotros. Aceptó encantada y yo pasé la tarde más hermosa de mi vida. 
Mi padre y su madre se hicieron amigos y, hablando y hablando, descubrieron que vivían a apenas dos casas de distancia. ¿Cómo pude tener el paraíso tan cerca y no saberlo?
Ese día me di cuenta de mi condición sexual, pero no le di demasiada importancia. No sabía todo lo que traería consigo y aún duele recordarlo.
Si no la hubiera conocido, ¿sería normal? ¿Me habría casado con un hombre que me quisiera y me ayudara a formar una familia como "debe" ser? ¿O solo habría sido un infeliz enamorado del sexo opuesto que se esconde pensando que es un anormal?