No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

viernes, 27 de mayo de 2016

Manías

Cada vez que me acuerdo de mis muertos me beso el dedo índice de la mano izquierda. No sé muy bien la razón de ser de ese movimiento, solo sé que necesito hacerlo. Se ha convertido en una manía.
Cuando la sonrisa de mis abuelos llega a mi mente, como si de un acto reflejo se tratase, me acaricio el dedo con los labios, pareciendo una promesa secreta. Quizás inconscientemente me crea el príncipe encantador y que mi amada Blancanieves despertará con ese beso. Quizás.
O tal vez sea solo una forma de homenajearles, de decir que los quiero... Y que los echo de menos.
Si hay un más allá, me gustaría que me viesen y se sintiesen orgullosos de la vida que estoy construyendo. O más bien derribando. Siempre se me ha dado mejor lo segundo.
Y si me podéis escuchar o leer, me gustaría que supieseis que os admiro, que ojalá pueda volver a veros y que GRACIAS (así, en mayúsculas) por formar parte de mí, por tener parte de vosotros conmigo, como si fuese el monstruo de Frankestein.
Gracias una y mil veces más.
Os quiero, N. y M.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Amore della mia vita

Por dónde empezar. Tal vez por la decepción, esa es la mejor palabra para describir mis sentimientos hacia ti. Tú, princesa, a ti que te he amado locamente durante la mitad de mi vida y que te he dado todo, ¿por qué no me das nada? ¿El amor no era recíproco?
Puede que pienses que soy una exagerada, que maximizo las cosas (nadie te quita la razón); sin embargo, cómo cuidas a lo que quieres cuenta más de ti que tus propias palabras. Menos mal que te "conozco", si no diría que eres mala persona. Me sé de sobra tus traiciones, y que, como para disculparte, me envías fotos de las lágrimas de tus ojos; como queriendo gritarme
EH, MIRA, TENGO SENTIMIENTOS
Pero ya solo veo ojos maquillados de dolor fingido, tal vez con un toque de envidia o impotencia. ¿Qué te ha pasado, amor?

Y mira que he mantenido la mente abierta y que conozco la silueta de todos los errores que he cometido y por ellos te he pedido y pido perdón. También sé bien que la situación actual te ha hecho cambiar y que ya ni tu sonrisa es la misma. Sin embargo, ¿todo ello es razón para que, al mirarte, ni siquiera pueda reconocerte? ¿Qué te ha pasado, mi amor?
Perdóname por cambiarte por otra persona, por contarte mis problemas, por quejarme por todo; supongo que aún me sigue importando tu opinión y busco (desesperadamente) encontrarte.
¿Qué te ha pasado, amor de mi vida?

Espero que vivas bien en la parra en la que has subido, y que la caída no sea muy brusca. Mientras vives ahí, cuéntame, ¿a qué saben las lágrimas de soledad?

Pdt: puede que nunca leas esto, o quizás sí. Ahora ya sabes la verdad.

martes, 10 de mayo de 2016

Querido diario:

Hoy.
Hoy miro atrás, hace un año. ¡Cuántas cosas han cambiado! Y cómo me hace reflexionar la lluvia.
Hace 365 días, 364 noches estaba en la misma cama, puede que hasta con el mismo pijama que hoy llevo puesto, pero no era la misma.
Las ojeras me llegaban al suelo, fruto de noches sin dormir dando vueltas entre los cojines que solían oler a ese alguien. Y, maldita sea, cómo me dolía que no tuvieran ese aroma. Solo sentía el frío del miedo soplándome en la nuca, sin dejarme comer ni beber, y privándome de lo que más me gustaba, soñar, convirtiendo mi vida en una pesadilla.

Mi actitud aquel diez de mayo era completamente diferente. Estaba podrida. Y hoy puedo decirlo, sí, hace un año estaba muerta por dentro. Un ente andante, un zombie, la tristeza en persona si es que se me podía considerar como tal.
Y hoy, diez de mayo de 2.016, me miro y me siento orgullosa. No de todo, no soy un ejemplo a seguir, pero sí de mucho.
Esta entrada, esta desastrosa entrada narra lo mucho que pueden cambiar las cosas y lo fácil que es que te desordenen la vida y te la destrocen (o eso parece). Pero también puedo decir que parece tan fácil mantenerla ordenada ahora, que todo lo vivido y todo lo llorado me suena a esperpento. Aunque, pensándolo mejor, todo pasado es un esperpento mirado desde los ojos del presente.
Todo es un desastre y está desordenado.
Todo es caos.
Bueno, entonces prefiero que no me lo ordenen. Prefiero seguir aprendiendo a sobrevivir, tal y como lo hice hace un año.