No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

martes, 31 de diciembre de 2013

Diciembre

Es el mes más esperado del año, en el cual nos damos cuenta de que cada día pasa más rápido. Las promesas, los proyectos y los deseos llenan nuestras mentes. Nos percatamos de que han pasado otros 365 días, con sus respectivas experiencias que nos hacen más sabios. También podemos ver con quien empezamos el año y quién se quedó hasta el final.
A mí, personalmente, el 2013 me aterrorizaba. Todo lo que daba por hecho que estaría siempre conmigo simplemente se desvaneció. Tuve que empezar todo desde cero, con miedo de cometer los mismos errores, tropezar con todas las piedras del camino y acabar mal.
Así que, la solución más asequible fue cambiar. Y lo hice.
Dejé de reír con gente con la que no merecía la pena llorar, luché por lo que me parecía justo, mandé a la mierda a la sociedad y demás innumerables veces, no juzgué y, lo más importante de todo, superé los mayores miedos que me aturdían. 
Y bueno, aquí sigo. Viva, al fin y al cabo.
El 2013 no fue tan malo, pese a contener un "número de la mala suerte". 
Y, dentro de unas horas, este capítulo se cerrará para siempre y se abrirá uno nuevo (metáfora muy utilizada). Da miedo pensar que pueda volver a pasar lo mismo, pero si algo he aprendido es que no existen los años malos o buenos, existen los pensamientos positivos y negativos. 
Tú decides de qué quieres llenar tu año y con quién.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Jorge Bucay

Puedo decir del amor que tuve
que no es inmortal puesto que es llama
pero que es infinito en tanto dure...
_Yo quiero que la llama sea eterna. ¿Me lo puedes asegurar?
_ ¿Asegurar? (...) Esto es lo que deseas hoy, ¿acaso tú puedes asegurar que tu deseo sea eterno?
Se quedó en silencio mientras se daba cuenta de que nadie podía afirmar la eternidad de esto.
Sin embargo, de la boca de su compañero salieron las palabras mágicas:
_Te diré un secreto... Los deseos duran tanto como desees que duren.
¿Por qué, doctor, nos hemos transformado en un compendio de oscuros privilegios concedidos o usurpados que benefician a unos a expensas de todos los demás?
Cada uno ve a los demás mirándolos desde arriba o abajo.

Cada uno ve a los altos o a los bajos según su propia posición en el mundo,
según sus limitaciones,
según sus costumbres,
según su deseo,
según su necesidad...
Cuentos para pensar.
Quiero que me oigas sin juzgarme.
Quiero que opines sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí sin exigirme.
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides sin anularme.
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces sin asfixiarme.
Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy puedes contar conmigo... Sin condiciones.

Cartas para Claudia.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Otro 28 más


Por y para ella


Mi amor platónico, mi corazón rosa palo.
Mi ansiamesah.
Ella solo es una tonta que lo tiene todo; belleza tanto por fuera como por dentro y, ¿para qué engañarnos?
Enamora.

Nunca olvides que yo nunca te olvido.

Te lof, La Shiuzt

viernes, 27 de diciembre de 2013

Volvió a admirar su cara dormida entre almohadas y esa curvita tan dulce que hacía su mejilla al rozarlas. 
Le quitó un mechón de pelo dorado de la frente.
Realmente la amaba.
 
Adoraba cada contoneo al andar por la calle y el remolino que formaba su cabello al girarse de golpe.
Bendecía sus hoyuelos y sus carcajadas, su tonterías y sus chistes malos.
Le conquistó su forma de dormir, de hablar e incluso de respirar.
Dedicaba sus segundos a llenar los de ella.
Se enamoró de sus cabreos, de sus decepciones y de sus sueños.
Era feliz con su simple pestañeo.
Gimió con ella aquella primera vez, y todas las siguientes.
Se sintió herido por sus insultos,  
indignado por su cabezonería,  
jodido por sus miedos...
Lamentó cada día separados.
Mintió cuando no quería hacerle daño.
Navegaba por las curvas de sus labios.
Oprimió sus pesadillas para no asustarla.
Peleó por ella desde el principio hasta el final.
Quería ser dueño de aquellos suspiros, de sus pensamientos y de las noches en vela.
Respondía a cada llamada, daba igual el momento.
Nunca sospechó de ella, la confianza era ciega.
La tenía siempre en la mente, su amiga, su compañera, su alma gemela. 
Vaciló cuando ella le tomaba el pelo y se embobó mirando la curvatura de sus comisuras.

Y la amó, y la amará...
 Con cada puta letra del abecedario.

I´m a dreamer





miércoles, 18 de diciembre de 2013

Esos días en los cuales solo quieres dormir, en los que a la mínima mandas al cuerno a todos.
En los que todo está de color mosca, en los que el optimismo muere.
Días como esos son los que estoy viviendo ahora.
No sé si serán las hormonas, la edad, la época del año o que realmente todo me sale mal. No hay esperanza en mi futuro porque los pilares que me sostenían me han dejado. Mi estructura se ha derrumbado y solo quedan los escombros de algo que nunca fue.
No soy, no seré más que eso. Desperdicios.
Y grito, grito lo más fuerte que puedo, pero nadie me oye. Es como si cayera en un pozo. Desciendo y desciendo, chillando, rogando ayuda. No la escuchan. No hacen nada.
La indiferencia de mi alrededor me ayuda a flotar en la oscuridad, aunque no hace que salga de ella.
Solo caigo. No es tan malo. Puedo sobrevivir aquí abajo.

De película

No es necesario un amor de película, de esos empalagosos en los que el final es previsible, para saber si alguien de verdad te quiere. Puedes darte cuenta de eso con pequeñas cosas. Es fácil.
No hace falta un BUENOS DÍAS, PRINCESA, ni una declaración ñoña ante un monumento romántico iluminado de forma tenue por la noche.Tampoco sirve un amor tipo Romeo y Julieta, en el que todo son desgracias.
Eso solo son paparruchas. Cuando su mirada se pierde en la tuya, observa tus labios, te mima, te cuida...; ahí lo sabes. Ahí está ese complejo sentimiento que vivimos por momentos.
Pero, ¿a quién no le gustaría un amorío épico, legendario? De esos de los que marcan un antes y un después, como el de los cines. Solo que lo que poca gente ve, es que el amor de película, al cabo de dos horas, siempre acaba.

Beauty

 Cuando el amor vence a las apariencias.

martes, 17 de diciembre de 2013

      0nly-xthree:

Love, Sexual n’ Romance blog
Una nueva sensación recorrió todo mi cuerpo. Era inexplicable, puede que mágico, no sé. Lo único que puedo asegurar es que nunca sentí algo así antes.
Era como una oleada de placer que me sacudía tanto físicamente como psicológicamente, y que solo pedía más. Más y más, con una ferocidad insaciable.
Desde la punta del dedo del pie hasta cada cabello de mi cabeza se había evadido de la realidad. Los vellos se me pusieron de punta  y saboree el momento.
De pronto, todo eso desapareció, dejando como recuerdo la nostalgia de aquella sensación tan indescriptible.
Luego me sentí vacía. Se me había acabado el chocolate.

jueves, 12 de diciembre de 2013

paranoid:

vintage blog♡
Solo se ve bien con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos.

Hoy o mañana


"¡Qué casualmente pasan tantas casualidades!"

¿No es curioso que, en una ciudad llena de gente, nos encontráramos?


¿No será solo una coincidencia que nos perdiéramos en aquella mirada?


¿No llama la atención que, pese a poder tener a cualquiera, te eligiera a ti y tú a mí?


¿No es extraño que, desde el primer beso, se sintieran esas mariposas?


¿No es peculiar que, simplemente y pese a todo, nos queramos?



¿Será solo una casualidad que, de más de 7.000 millones de personas en el mundo, nos conociéramos?

lunes, 9 de diciembre de 2013

Segundas oportunidades

Un día más sin ella era un nuevo infierno que se abría paso entre las horas. Los recuerdos venían a su mente, pudriéndole por dentro sin que pudiera hacer nada.
Nadie le había roto el corazón así. ¿O era él el que se lo había destrozado a ella?
Su relación nunca fue fácil, las discusiones eran el pan de cada día, inevitables, como que se le acelerara el corazón cuando sus ojos se encontraban.
También había un pequeño factor que les dificultaban las cosas: los padres de ella. Ni siquiera le dieron opción a presentarse, lo odiaron desde el mismo día que supieron que estaban juntos.
¿Qué podían hacer entonces? Ni juntos ni separados eran felices.
Habían planeado su futuro, pensaban luchar contra viento y marea porque eso valía la pena.
Pero no lo hicieron. Decidieron ir por caminos separados.

Esa misma tarde nostálgica, él fue a su casa. Había apostado tanto por esa chica que no iba a tirarlo todo por la borda sin pelear una vez más.
Ella estaba en pijama, pero tan hermosa como siempre. Le pidió una segunda oportunidad y la reacción que recibió a cambio fue totalmente inesperada: ella le dijo que sí y se le echó a los brazos, casi llorando.
El amor era palpable.
Él fue presentado ante sus padres y ellos cambiaron de idea; era un buen hombre, no tenían por qué desconfiar.
Los meses pasaron, pero el tiempo no amainó sus temperamentos. Volvieron las discusiones y el dolor que producían, las noches de llantos y una convivencia insoportable.
Los padres de ella volvieron a no fiarse de él al ver que su pequeña sufría como nunca.
Su única opción era romper, otra vez.



Moraleja: si al empeñarnos en cuidar algo con toda nuestra alma, le hacemos daño; lo mejor es dejarlo ir.










sábado, 7 de diciembre de 2013

"Hasta el deseo se vuelve puro, hasta el acto más definitivamente consagrado al sexo se vuelve casi inmaculado. 
Pero esa pureza no es mojigatería, no es afectación, no es pretender que solo apunto al alma. Esa pureza es querer cada centímetro de su piel, es aspirar su olor, es recorrer su vientre, poro a poro. 
Es llevar el deseo hasta la cumbre"

La Tregua

Y despertó.

Se acababa de levantar y, como siempre, miró el móvil para ver su última conexión.
Que paranoica, pensó de sí misma, hace un año no era así. No le faltara razón. Había empezado a ser así desde su último beso y ella seguía esperando un buenos días o cualquier mísero detalle por su parte.
Como era costumbre en sus fines de semana, encendió el ordenador y se metió en Twitter. Como hacía más de una semana que no veía el perfil de su amor platónico, decidió meterse.
Se metió en sus favoritos.
Fue lo más inteligente que hizo desde que rompieron.
Vio los tweets que ella le había hecho hace más de un año y leyó los tonteos con otras.
Y despertó. Pudo entender como era esa persona que tanto quería y se dio cuenta de como la había usado para después, tirarla como un trapo viejo. Y se desenamoró. Fue instantaneo.
Recordó el dolor que él le había provocado y comprendió que si alguien sale de su vida, es por algo.
Es para mejor.

jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Has visto como él la mira? 
¿A caso te atreves a afirmar que eso no es amor verdadero?

martes, 26 de noviembre de 2013

No todo lo que se siente se ve a simple vista.

 A.R.G.F.G.F.

Ella estaba leyendo su libro favorito, tumbada en su cama cuando sonó el teléfono. Era un mensaje de su chico.
Hola, cielo. ¿Te apetece verme? Si quieres a eso de las 6 nos vemos. Te echaba de menos.

Miró la pantalla dibujando una sonrisa en su cara. Habían pasado los exámenes y ella quería despejarse, además de que hacía dos semanas en las que apenas hablaban.
No paraba de pensar en lo extraño que había estado últimamente. Supuso que era por su trabajo, sí, su novio era una persona muy responsable y habría estado dando el cien por cien en sus cosas.
Se maquilló y se puso lo más guapa que pudo. Le apetecía sentirse especial ese día.
A las 17:50 salió de su casa.
Llegó al sitio acordado cinco minutos antes, como siempre, le gustaba llegar temprano. 
Pero esta vez no llegaba la primera. Él, su novio, estaba ahí sentado, en el banco de siempre llegando más temprano que ella, como nunca había ocurrido.
Sintió un escalofrío. Una voz dentro de ella le dijo que algo iba mal, pero la calló al segundo. 
Se acercó al banco y se sentó con él. 
Iba a darle un beso, pero observó en su mirada un frío gélido. Se quedó sentada en su sitio.
Algo iba mal.
                                                                                                                                  
Ella estaba preciosa.
No sabía muy bien como empezar.
_Hola. _le dijo con media sonrisa.
_Hola. _respondió ella, de forma seca.
¿Cómo contarle que ya no sentía lo mismo? Bueno, sí que la quería, pero no como antes. No quería dejarla, no podría vivir sin ella, aunque necesitaba estar solo.
_Quería contarte algo..._de pronto, vio como los ojos de su chica cambiaban. Se volvieron impenetrables. _Sabes que últimamente he estado un poco liado. Sí, supongo que lo sabes. Y quería decirte que no es por ti... _mierda, él no quería usar tópicos con ella, tenía que cambiar el orden de su discurso. _Es que me he sentido un poco agobiado y...
_Pues no te agobies. _le cortó ella con una sonrisa. _No pasa nada. No habrá más agobios. Lo dejamos aquí.
Su corazón le dio un vuelvo. ¿Qué acababa de ocurrir?
_No puedo obligarte a estar conmigo si no te hace feliz. Es mejor caminos separados. Las cosas se han estancado y supongo que no son como antes. Aunque hallamos pasado miles de experiencias, el tiempo pasa y, bueno, tal vez cortar sea lo mejor. Tienes razón.
Él estaba enmudecido. No podía hablar porque un nudo se había acomodado en su garganta.
Ella se levantó y le dio un beso en la mejilla, dejando restos de su pintalabios rosa.
_Ya hablamos.
                                                                                                                                  
Al llegar a casa, a las 18:13, se tumbó en la cama esperando que las lágrimas acudieran a ella.
Sentía una gran soledad y un vacío interno increíble, pero no tristeza. 
En ese instante se dio cuenta. Había hecho lo correcto.

domingo, 24 de noviembre de 2013


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Otro diario de Noa

Ali enfermó.
Noa no podía soportarlo. La mujer que amaba había caído en la enfermedad del olvido. No recordaba nada, ni sus hijos, ni a él.
Pero solo quería que ella volviera a ser la chica de la que se enamoró hace más de cincuenta años e intentaba contarle sus anécdotas de jóvenes para que no las eliminara de su mente del todo.
La historia que más le gustaba a Ali era la de como se conocieron: él necesitaba una cuerda (sí, una patética cuerda) para ayudar a su padre en el trabajo de una obra y fue casa por casa pidiéndola, hasta que llegó a la de Ali. Ella le abrió la puerta y, zas, amor a primera vista.
Con el tiempo, el Alzheimer empezó a cambiar sus vidas. Ella se convirtió en una especie de mueble, apenas podía mantener una conversación y a él le mataba eso. La vida de Noa, poco a poco, se iba basando en cuidarla, en malcriarla, en volverla un objeto. Ali aún tenía capacidades pero él, por miedo a algo que aún desconozco, no le dejaba hacer nada.
Nosotros veíamos como ella se volvía más inútil por culpa de Noa. Sabemos que no lo estaba haciendo con mala intención, pero no escuchaba nuestros consejos. De cierta forma pensaba que su forma de cuidarla era la correcta aunque solo fueran errores.
Cuando íbamos a verles, Noa nos contaba que si no fuera por Ali, él se habría suicidado. Su única preocupación era cuidarla de aquella mala manera y chillándonos si no lo hacíamos como él quería. Lo vimos llorar, suplicar que ella volviera a ser ella y quejándose de no ser más fuerte o más jóven para estar más pendiente de su verdadero amor.
Sus vidas habían pasado de ser un cuento de hadas romántico a una espera continua de la ansiada muerte que no llegaba.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Cuando están destinados a estar juntos, nada se interpone en su camino.


Al tocar el timbre cogió su mochila y atravesó el umbral de la puerta como una bala. Daba pasos gigantes porque no quería correr. Odiaba llamar la atención.
Cuando llegue a casa me tiraré en la cama. Paso de comer. 
Tal vez vea una peli. ¿Una de miedo? No, mejor una dramática. Así tengo una escusa si mi compañera de piso me ve llorar...
En mitad de sus pensamientos, sitió que la detenían.
Alguien le había cogido la mano y se giró más cabreada de lo que ya estaba. Esperaba ver a su amiga, a la que podía gritar tranquilamente porque la entendería y a la que pediría perdón al día siguiente.
Sorpresa. El chico que le gustaba la había agarrado mientras la gente pasaba ajena a su alrededor. 
Que ojos más bonitos.
_¿Dónde vas tan deprisa?
Casi sin pensar, se liberó de su mano de un manotazo.
_Da igual, no te preocupes, es un mal día. _le dio la espalda y siguió su camino.
Rápidamente, él la alcanzó.
_Tal vez pueda hacer que tu día mejore.
Vaya, eso sí que era una sorpresa. Ella frenó su paso.
_¿Cómo? _le retó.
Vaya, el día había dado un vuelco.
De pronto volvió a tener hambre, después de dos días sin comer.