Cuando llegue a casa me tiraré en la cama. Paso de comer.
Tal vez vea una peli. ¿Una de miedo? No, mejor una dramática. Así tengo una escusa si mi compañera de piso me ve llorar...
En mitad de sus pensamientos, sitió que la detenían.
Alguien le había cogido la mano y se giró más cabreada de lo que ya estaba. Esperaba ver a su amiga, a la que podía gritar tranquilamente porque la entendería y a la que pediría perdón al día siguiente.
Sorpresa. El chico que le gustaba la había agarrado mientras la gente pasaba ajena a su alrededor.
Que ojos más bonitos.
_¿Dónde vas tan deprisa?
Casi sin pensar, se liberó de su mano de un manotazo.
_Da igual, no te preocupes, es un mal día. _le dio la espalda y siguió su camino.
Rápidamente, él la alcanzó.
_Tal vez pueda hacer que tu día mejore.
Vaya, eso sí que era una sorpresa. Ella frenó su paso.
_¿Cómo? _le retó.
Vaya, el día había dado un vuelco.
De pronto volvió a tener hambre, después de dos días sin comer.

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