Hola, cielo. ¿Te apetece verme? Si quieres a eso de las 6 nos vemos. Te echaba de menos.
Miró la pantalla dibujando una sonrisa en su cara. Habían pasado los exámenes y ella quería despejarse, además de que hacía dos semanas en las que apenas hablaban.
No paraba de pensar en lo extraño que había estado últimamente. Supuso que era por su trabajo, sí, su novio era una persona muy responsable y habría estado dando el cien por cien en sus cosas.
Se maquilló y se puso lo más guapa que pudo. Le apetecía sentirse especial ese día.
A las 17:50 salió de su casa.
Llegó al sitio acordado cinco minutos antes, como siempre, le gustaba llegar temprano.
Pero esta vez no llegaba la primera. Él, su novio, estaba ahí sentado, en el banco de siempre llegando más temprano que ella, como nunca había ocurrido.
Sintió un escalofrío. Una voz dentro de ella le dijo que algo iba mal, pero la calló al segundo.
Se acercó al banco y se sentó con él.
Iba a darle un beso, pero observó en su mirada un frío gélido. Se quedó sentada en su sitio.
Algo iba mal.
Ella estaba preciosa.
No sabía muy bien como empezar.
_Hola. _le dijo con media sonrisa.
_Hola. _respondió ella, de forma seca.
¿Cómo contarle que ya no sentía lo mismo? Bueno, sí que la quería, pero no como antes. No quería dejarla, no podría vivir sin ella, aunque necesitaba estar solo.
_Quería contarte algo..._de pronto, vio como los ojos de su chica cambiaban. Se volvieron impenetrables. _Sabes que últimamente he estado un poco liado. Sí, supongo que lo sabes. Y quería decirte que no es por ti... _mierda, él no quería usar tópicos con ella, tenía que cambiar el orden de su discurso. _Es que me he sentido un poco agobiado y...
_Pues no te agobies. _le cortó ella con una sonrisa. _No pasa nada. No habrá más agobios. Lo dejamos aquí.
Su corazón le dio un vuelvo. ¿Qué acababa de ocurrir?
_No puedo obligarte a estar conmigo si no te hace feliz. Es mejor caminos separados. Las cosas se han estancado y supongo que no son como antes. Aunque hallamos pasado miles de experiencias, el tiempo pasa y, bueno, tal vez cortar sea lo mejor. Tienes razón.
Él estaba enmudecido. No podía hablar porque un nudo se había acomodado en su garganta.
Ella se levantó y le dio un beso en la mejilla, dejando restos de su pintalabios rosa.
_Ya hablamos.
Al llegar a casa, a las 18:13, se tumbó en la cama esperando que las lágrimas acudieran a ella.
Sentía una gran soledad y un vacío interno increíble, pero no tristeza.
En ese instante se dio cuenta. Había hecho lo correcto.
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