No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 10 de enero de 2016

El gato de Schrödinger

Erase una vez un gato encerrado en una caja.
Junto a él, hay una bomba que tiene 50% de posibilidades de explotar y otras 50% de que no. En el primer caso, el gato, sin duda, moriría, y en caso contrario, el felino sobreviviría.
Sin embargo, nunca sabríamos si está vivo o muerto hasta que abramos la caja. En nuestra mente podemos figurarnos lo mejor o lo peor, pero jamás lo sabremos a no ser que miremos dentro.
La curiosidad mató al gato.
Fue nuestra curiosidad la que lo mató. Al mirar, certificaremos si está bien o no; mientras tanto, solo podemos imaginar la respuesta.

Y este es el único consejo que puedo daros cuando me preguntáis si una relación puede salir bien o no. Solo hay que mirar dentro de la caja y comprobarlo.

No hay comentarios: