Junto a él, hay una bomba que tiene 50% de posibilidades de explotar y otras 50% de que no. En el primer caso, el gato, sin duda, moriría, y en caso contrario, el felino sobreviviría.
Sin embargo, nunca sabríamos si está vivo o muerto hasta que abramos la caja. En nuestra mente podemos figurarnos lo mejor o lo peor, pero jamás lo sabremos a no ser que miremos dentro.
La curiosidad mató al gato.Fue nuestra curiosidad la que lo mató. Al mirar, certificaremos si está bien o no; mientras tanto, solo podemos imaginar la respuesta.

Y este es el único consejo que puedo daros cuando me preguntáis si una relación puede salir bien o no. Solo hay que mirar dentro de la caja y comprobarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario