No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 31 de mayo de 2015

¿Cómo sobrevivir al peor día de tu vida?

Qué buena pregunta. Desvariemos a costa de ella.
Me gustan estos blogs improvisados, ahora que tengo que estudiar posiblemente los haga más a menudo. Además de que mi ordenador se apaga cada quince minutos, así que debo ser rápida. Y pura. La idea me gusta.


El peor día de mi vida. ¿Cuál fue? Creo que se remonta unos años atrás, cuando me dijeron que, de cierta forma, perdía todo lo que había conseguido con mi trabajo y esfuerzo.
¡Qué horror! ¡Cuantísimo lloré! Era como si se derrumbara mi vida y cayese sin fin hacía un foso vacío. Volver al inicio. Otra vez. Desde cero. Qué rabia.
Por suerte, hubo personas que soltaron lágrimas conmigo. Eso fue hermoso. Cuánto amor hay en los ojos de quienes lloran por ti, porque desapareces de sus vidas y dejas un hueco.
En resumen, me sentí tan querida y tan deseada como nunca antes.
Cuando miro atrás aún me estremezco. Ese día en el que "perdí" todo, gané otras tantas cosas. Muchas de ellas hoy no están, pero ya forman parte de mí.

Es cierto que no podemos evitar las malas rachas y que siempre están acechándonos pero, como he dicho tantas veces, la actitud cambia esa mala experiencia. Yo lo perdí todo, volví a ganar y lo he vuelto a perder. Y así será muchos años más ya que la vida va de pérdidas y hallazgos. Lo mejor que puedo sacar de esto es que aprendí mucho y que, aunque breve, la felicidad estuvo en mí, en mis ojos, en mis abrazos y en mis besos.

No hay un "peor día" en la vida de alguien, siempre hay otro más horrible.
Gracias por leerme, recordad que os quiero y lamento haberos abandonado. Volveré más fuerte que nunca. Lo prometo.

Ella es.

Tenía el pelo negro, recorriendo su espalda hasta su fin, hasta donde mirar se vuelve obsceno.
En los ojos tenía ese brillo, una chispa de alegría que en lo más profundo guarda noches sin dormir. También tiene un movimiento de caderas que vuelve loco a cualquiera, más su gracia al sacar a bailar a sus amigos.
Posee la cercanía de una amistad de toda la vida y la discreción de un espía ruso. Ella es todo lo que nunca podrás soñar, pero en carne y hueso, siendo arte en cada gesto.
Ella es, simplemente, es. Con eso ya puede enamorarte.

domingo, 24 de mayo de 2015

¿Espero tu llamada o abro la puerta?

Metáfora.
Estaba una chica sentada, esperando pacientemente en un sofá azul claro. A su lado había una mesita de noche redonda, de madera, en la que se posaba un silencioso teléfono retro.
La chica se mordía las uñas, esperando una llamada que parecía no llegar nunca.
¿Se habrá olvidado de mí? ¿Me echará de menos? ¿Por qué no me llama?
Dudas, dudas y más dudas que se repetían una y otra vez en sus oídos.
Entonces un sonido la despertó de sus ensoñaciones. Estaban llamando a su puerta.
El sonido cesó y volvió a focalizar su mirada en el teléfono, que la correspondió con más silencio. Los nudillos volvieron a golpear la madera de su entrada.
La acecharon otras preguntas.
¿Debería responder a esa llamada o esperar una que no llega? Hay una oportunidad real de algo nuevo pero lo viejo, lo seguro, me sigue atrayendo; aunque no dé señales de vida. ¿Dejo el pasado a mi espalda o espero una última oportunidad? ¿Y si esa oportunidad no llega?
Más dudas; una llamada que no llega y un atisbo de esperanza tocando con los nudillos en la puerta de su corazón.

martes, 19 de mayo de 2015

Entrada respuesta

¿Cuándo?
Dedicado a Lauren Roberts.

Pasar tiempo a solas.

Mi madre a veces se asusta cuando paso más de un día encerrada en casa. No se da cuenta de que tal vez no quiero estar con nadie porque me gusta estar con mi reflejo a solas.
Al ser hija única he tenido que pasar horas y horas sola en mi cuarto, hablando con mi sombra. Creo que fue el mejor regalo que pudieron darme; el tener la capacidad de charlar conmigo misma, escucharme, comprenderme y ayudarme.
Tengo dieciocho años (casi diecinueve) y puedo decir que me conozco muchísimo más que nadie. En parte gracias a que escribo, pinto, canto y bailo con mi mente. 
Como dice Fito; es imposible huir conmigo de mí. Tu cabeza y tu corazón te van a acompañar toda la vida así que, antes de que tus pensamientos te desesperen, intenta entenderlos. Trata de entenderte.

¿Quién eres tú?; decía Absolem. Parece una respuesta fácil pero es la más compleja a la que podemos enfrentarnos en nuestra vida. Y os aseguro que saber responderla, es un lujo.

Si sabes leer entre líneas, algo estarás haciendo bien

Si sabes leer entre las líneas que escribo, algo estás haciendo bien.

Si sabes que odio que me lean en secreto, me conoces.
Si sabes que me matan las falsas promesas, que alguien llegue tarde y que no soporto las películas de miedo; no cabe duda de que sabes de mí.
Si recuerdas que de pequeña quería ser forense, que adoro llevar faldas con vuelo y que detesto hablar de mi peso; quizás es porque somos buenos amigos.
Si alguna vez te conté que me gustan las rosas oscuras, que me da miedo la plena oscuridad y el silencio absoluto, que mi número favorito es el cinco y que siempre que alguien lo dice, le pongo la famosa rima; dios, entonces realmente confío en ti.
Si afirmas con certeza que no me doy cuenta de que alguien está enamorado de mí hasta que me lo confiesa, sabes como va la mente de esta pequeña ilusa.
Si has comprobado que me encanta mirar a los ojos a quien me habla, que las conversaciones interesantes me seducen y que si me haces reír puedo llegar a enamorarme; entonces podemos casarnos, tener hijos e irnos a vivir a las Bahamas a cultivar cocos.
Si algún día te dije que me encantan los chistes malos, la música británica y bailar sola en mi cuarto; sabes muchísimo más que el resto sobre lo que me hace sonreír.
Si sabes que adoro los besos en la frente, te corresponderé con uno en el cuello hasta que, poco a poco, beso a beso, nuestros labios se choquen.
Si piensas que esto va por alguien en especial, definitivamente, NO me entiendes; pero sí quiero que los lectores lo hagan.


Si sabes que cada línea que escribo aquí es una línea de mi cuerpo y de mi mente, me conoces mejor de lo que yo misma lo hago.

sábado, 16 de mayo de 2015

Ríos por mejillas

Sé que nunca te perderás en mi ojos como antes, con esa cara de drogado, de estar colocado de amor.

Esa frase resonaba en su mente, una y otra vez, junto con una duda, un por qué continuo que taladraba sus neuronas y agujereaba sus pensamientos como una madera llena de termitas. Los mensajes que le enviaba se acumulaban en la bandeja de entrada del teléfono del que hace varios meses dejó de ser el amor de su vida. Pero él no daba muestras de vida.
Ella se torturaba, meditando acerca de todos los errores que cometió, todas esas peleas que odiaba pero que ahora echaba de menos. Acurrucada en la cama, con una camiseta de chico que antes olía a amor y ahora solo a vacío y recuerdos, dejaba que las lágrimas hicieran ríos por sus mejillas. Lo añoraba tanto como a las lentejas de su madre, como un abrazo o un día de lluvia con manta y películas.
Cada día que pasaba, la herida se cerraba para volver a entreabrirse por la noche, donde cerrar los ojos era sinónimo de ver su sonrisa.
Pasaron los días, las semanas, los meses y él, sin saberlo, se convirtió en una cicatriz y ella, sin saberlo, se volvió un témpano de hielo.

Ballet

Estuve tres años de mi vida aprendiendo ballet. A día de hoy puedo decir que sigo enamorada de él.
Para mí, representa el dolor. A los que nunca lo habéis practicado, os comento un poco:
El ballet y la danza clásica son artes muy estrictas. Debes tener una postura determinada, que tus músculos sufran, cansarte, destrozarte los pies con las puntas pero siempre, siempre, mantener una sonrisa en tu cara.
Es curioso, sufres por dentro, te duele, sangran tus dedos, te caes, pero por fuera solo se pueden ver movimientos frágiles que hacen creer que vuelas.
Fue tan duro pero tan hermoso.
Me recordaba a un amor prohibido, de esos que sabes que no te convienen, que duelen, pero que te ayudan a seguir respirando.

martes, 12 de mayo de 2015

Seducir(te)

Hopeless.
Tal vez sea la forma de rozar tus dedos a través de mi brazo, esa sonrisa cristalina o tus ojos, pero está claro que me tienes en el bote aunque no quiera dejarme atrapar por ti.
Esto era una tarea pendiente y que tarde o temprano acabaríamos cayendo, aunque mañana actuemos como si nada, sabes que eres mi pequeña adicción.
Me escapo de tus labios, jugando con tu pelo y con tu mirada, y el resultado es más que palpable. Aunque parezca una auténtica locura, de cierta forma, estaba escrito, desde que nos cruzamos la primera vez.
Cuando te pruebe, quizás me arrepiente pero podré tacharte de mis deseos cumplidos.

sábado, 9 de mayo de 2015

The Man

Take my apologize, I am sorry for the honesty, but I had to take this off of my chest.

No se me ha ocurrido mejor idea que poner el disco que me regalaste . Pensaba que ya no dolía, y es cierto, ya no lo hace; ahora escuece como si a una herida medio abierta le hubieran echado agua oxigenada. Tal vez fuese porque amo esa voz dulce; o que me arden las letras o que cada una de las palabras que canta se convierte en una oración que se mete en mi alma describiendo como me siento ahora. Y más si esas letras me las solías cantar a mí.
Hablando de canciones, desde hace más de una semana vivo enterrada en mis auriculares, con la música a demasiado volumen porque me da miedo pensar(te). Has dejado un agujero negro en mi pecho que solo puede describirse con canciones tristes.
Sé que no es tu culpa y creo (o quiero creer) que vives frustrado y que de vez en cuando mi recuerdo también te escuece.
Esto es algo bonito. Siempre he defendido que en la tristeza hay belleza, puede que solo porque cuando estoy triste lo poco que me anima es escribir y que la gente, al leerme, me entienda. No te gustará que hable de ti en esta entrada, así que deberías parar de leer. A lo mejor la curiosidad te mata y quieres que te remate sabiendo qué pasa por mi cabeza ahora. Prepárate pues.


Cada vez que me rompo, aparece en mí una corriente suicida, pero no de las que cogen un cuchillo, si no de las que viven por impulsos. Quizás mañana a esta hora me esté cagando en todo porque me equivoqué, porque bailé con tacones o porque bebí demasiado y encima, tendré que ir a clase.
Me he convertido en un queso, toda llena de agujeros. Un boquete tan grande en mi autoestima, en mi cama y en mi pecho que me haga necesitar un cigarro y una botella para llenarlo. No te odio por ello, ni te haré nunca ese honor. Jamás te lo merecerías.
Bueno, no es tu culpa mi falta de aprecio propio cuando nadie me desea, como si necesitara que me demostrasen que soy algo para sentirme alguien.
Cuando acabe esta entrada y le dé al botón de publicar me arrepentiré, porque puede que hayas llegado hasta estas líneas y pienses que es mejor dejar de verme, evitarme e incluso bloquearme de todos los sitios habidos y por haber. No lo hagas, bien sabes que mi relación con mis exs es tan buena que más de una vez nos ha causado problemas.
Toma mis disculpas, siento mi honestidad, pero tenía que sacar esto de mi pecho.


domingo, 3 de mayo de 2015

Con la yema de los dedos rozas mi espalda. Es un toque suave que me araña por dentro. Haces círculos con el índice cada vez más y más abajo. Puedo sentir la respiración agitada contra mi cuello.
Me miras y clavo mis ojos en los tuyos. No nos salen palabras pero sí suspiros, y ellos dicen mucho más de lo que podríamos desear.
Me das un beso, húmedo, cálido y salvaje como una selva tropical. Tus yemas ya no rozan, ni arañan, ahora queman. Me arden, me incendian. Enredo tu pelo con mis manos, apretándote contra mí.
Más y más fuerte.
Y esto también es hacer el amor.