Estaba una chica sentada, esperando pacientemente en un sofá azul claro. A su lado había una mesita de noche redonda, de madera, en la que se posaba un silencioso teléfono retro.
La chica se mordía las uñas, esperando una llamada que parecía no llegar nunca.
¿Se habrá olvidado de mí? ¿Me echará de menos? ¿Por qué no me llama?Dudas, dudas y más dudas que se repetían una y otra vez en sus oídos.
Entonces un sonido la despertó de sus ensoñaciones. Estaban llamando a su puerta.
El sonido cesó y volvió a focalizar su mirada en el teléfono, que la correspondió con más silencio. Los nudillos volvieron a golpear la madera de su entrada.
La acecharon otras preguntas.
¿Debería responder a esa llamada o esperar una que no llega? Hay una oportunidad real de algo nuevo pero lo viejo, lo seguro, me sigue atrayendo; aunque no dé señales de vida. ¿Dejo el pasado a mi espalda o espero una última oportunidad? ¿Y si esa oportunidad no llega?Más dudas; una llamada que no llega y un atisbo de esperanza tocando con los nudillos en la puerta de su corazón.
2 comentarios:
Como te sentías al escribir esta entrada? eres tan especial con tus dudas, me encantas, simplemente decirte eso :)
Nos leemos
Sentía que estaba dejando un trozo de mí, de mi piel, de mi ser, porque era como si cada palabra saliese de lo más profundo. Me gustó escribirla. Muchos besos, nos leemos.
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