No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

martes, 6 de diciembre de 2016

Siempre vuelvo a ti

Siempre vuelvo, como un asesino que vuelve al lugar del crimen. Para el desahogo, para deshacerme de las musas; y para deshacerme de ti con el alma hecha añicos gracias a nosotros; gracias a lo que construimos y lo que ahora está más roto que mi corazón.
Había olvidado por completo esta terapia, me había refugiado en hablar sola por mi cuarto con los ojos borrosos de lágrimas, contando a mis monstruos las atrocidades que mi mente siente.
Y ahora nada de lo que escribo tiene sentido, porque lo que hago tampoco lo tiene, ando como pollo sin cabeza. A veces quiero decir tanto que digo poco.

Bueno, supongo que cada persona tiene una forma de autodestrucción: los hay que fuman, que beben, que no disfrutan o que disfrutan en exceso. La mía es pensarte, pero no es novedad, mi cuerpo se ha acostumbrado a lesionarse recordando tus ojos. Duele. Me consuela saber que cuanto más te destroza más real fue, más nos besamos, más te grité y más me odiaste.
¿Me odiarás ahora? Quizás. Me da igual, yo a ti te perdonaría todo.
Incluso que me dijeses que nunca me amaste, incluso si me haces vudú a escondidas.
Lo quise todo contigo, incluso esto. Todo es todo.
Sigue habiendo belleza en este dolor dentro de mi pequeño pecho de mantequilla que guarda un corazón de porcelana.


viernes, 27 de mayo de 2016

Manías

Cada vez que me acuerdo de mis muertos me beso el dedo índice de la mano izquierda. No sé muy bien la razón de ser de ese movimiento, solo sé que necesito hacerlo. Se ha convertido en una manía.
Cuando la sonrisa de mis abuelos llega a mi mente, como si de un acto reflejo se tratase, me acaricio el dedo con los labios, pareciendo una promesa secreta. Quizás inconscientemente me crea el príncipe encantador y que mi amada Blancanieves despertará con ese beso. Quizás.
O tal vez sea solo una forma de homenajearles, de decir que los quiero... Y que los echo de menos.
Si hay un más allá, me gustaría que me viesen y se sintiesen orgullosos de la vida que estoy construyendo. O más bien derribando. Siempre se me ha dado mejor lo segundo.
Y si me podéis escuchar o leer, me gustaría que supieseis que os admiro, que ojalá pueda volver a veros y que GRACIAS (así, en mayúsculas) por formar parte de mí, por tener parte de vosotros conmigo, como si fuese el monstruo de Frankestein.
Gracias una y mil veces más.
Os quiero, N. y M.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Amore della mia vita

Por dónde empezar. Tal vez por la decepción, esa es la mejor palabra para describir mis sentimientos hacia ti. Tú, princesa, a ti que te he amado locamente durante la mitad de mi vida y que te he dado todo, ¿por qué no me das nada? ¿El amor no era recíproco?
Puede que pienses que soy una exagerada, que maximizo las cosas (nadie te quita la razón); sin embargo, cómo cuidas a lo que quieres cuenta más de ti que tus propias palabras. Menos mal que te "conozco", si no diría que eres mala persona. Me sé de sobra tus traiciones, y que, como para disculparte, me envías fotos de las lágrimas de tus ojos; como queriendo gritarme
EH, MIRA, TENGO SENTIMIENTOS
Pero ya solo veo ojos maquillados de dolor fingido, tal vez con un toque de envidia o impotencia. ¿Qué te ha pasado, amor?

Y mira que he mantenido la mente abierta y que conozco la silueta de todos los errores que he cometido y por ellos te he pedido y pido perdón. También sé bien que la situación actual te ha hecho cambiar y que ya ni tu sonrisa es la misma. Sin embargo, ¿todo ello es razón para que, al mirarte, ni siquiera pueda reconocerte? ¿Qué te ha pasado, mi amor?
Perdóname por cambiarte por otra persona, por contarte mis problemas, por quejarme por todo; supongo que aún me sigue importando tu opinión y busco (desesperadamente) encontrarte.
¿Qué te ha pasado, amor de mi vida?

Espero que vivas bien en la parra en la que has subido, y que la caída no sea muy brusca. Mientras vives ahí, cuéntame, ¿a qué saben las lágrimas de soledad?

Pdt: puede que nunca leas esto, o quizás sí. Ahora ya sabes la verdad.

martes, 10 de mayo de 2016

Querido diario:

Hoy.
Hoy miro atrás, hace un año. ¡Cuántas cosas han cambiado! Y cómo me hace reflexionar la lluvia.
Hace 365 días, 364 noches estaba en la misma cama, puede que hasta con el mismo pijama que hoy llevo puesto, pero no era la misma.
Las ojeras me llegaban al suelo, fruto de noches sin dormir dando vueltas entre los cojines que solían oler a ese alguien. Y, maldita sea, cómo me dolía que no tuvieran ese aroma. Solo sentía el frío del miedo soplándome en la nuca, sin dejarme comer ni beber, y privándome de lo que más me gustaba, soñar, convirtiendo mi vida en una pesadilla.

Mi actitud aquel diez de mayo era completamente diferente. Estaba podrida. Y hoy puedo decirlo, sí, hace un año estaba muerta por dentro. Un ente andante, un zombie, la tristeza en persona si es que se me podía considerar como tal.
Y hoy, diez de mayo de 2.016, me miro y me siento orgullosa. No de todo, no soy un ejemplo a seguir, pero sí de mucho.
Esta entrada, esta desastrosa entrada narra lo mucho que pueden cambiar las cosas y lo fácil que es que te desordenen la vida y te la destrocen (o eso parece). Pero también puedo decir que parece tan fácil mantenerla ordenada ahora, que todo lo vivido y todo lo llorado me suena a esperpento. Aunque, pensándolo mejor, todo pasado es un esperpento mirado desde los ojos del presente.
Todo es un desastre y está desordenado.
Todo es caos.
Bueno, entonces prefiero que no me lo ordenen. Prefiero seguir aprendiendo a sobrevivir, tal y como lo hice hace un año.

miércoles, 20 de abril de 2016

No existen los zombies.

Perderme en tus ojos fue más fácil que perderme en el aeropuerto, en aquella ciudad que visitamos, y que no encontrarme entre las sábanas de mi cama. Como olas blancas me engulleron, haciéndose enormes sin ti, mi barco, mi ancla en días de tempestad.
No te dedico más frases porque no quiero, no más lágrimas porque de deshidratación muero, no más gemidos en otros brazos porque ya no aportan nada.
Esta es una entrada triste, una anécdota difusa.
Un quejido,
soy yo pidiendo ayuda.
Pidiendo que vengas y me abraces.
Que me quieras.
Sin embargo, ¿ya de qué sirve? No se puede resucitar a un muerto.

domingo, 10 de abril de 2016

Droga

Como la droga.
Dulce y adictivo, dejándome con ganas de más; con ansiedad ante tu pérdida, con tristeza cuando me faltas. Fino polvo de estrellas.
Como la droga, exactamente como eso, no hay mejor sinónimo para ti y para tu piel.
Cabe señalar que siempre me ha costado tener dependencia de algo, tanto alcohol como tabaco, como porros y parejas. Puede que hasta de amistades. Pocas cosas me parecen imposibles, como dejar de comerme las uñas. Y olvidarme de ti.

Cuando no estás, te veo en sueños (esto es completamente real) y me levanto entre angustias, pensando que, si todo lo bueno se acaba, qué será de mí.
Y de mi adicción.
A ti.
A tu espalda y a sus constelaciones.

Aunque tú te equivoques, aunque me hagas errar, siempre sucede lo mismo, como una tradición macabra. Siempre me tropiezo con tus ojos afilados como cuchillos y dolorosos como sierras.
Duele.
Pero sigue siendo mi pasatiempo favorito.
Y más duele cuando te vas
dejando tras de ti
una estela,
como los cometas, 
y un recuerdo imborrable:
tu ausencia.

domingo, 31 de enero de 2016

18:27

Now we're left here in the pain
Black suit, black tie standing in the rain
Creo que no hay forma bonita de escribir este tipo de cartas. Tal vez sean innecesarias porque quien quiero que la lea no lo hará jamás, no hay receptor. Y eso es triste y frustrante porque nos quedaron tantas riñas en el tintero.
Me hiciste tantas veces llorar que ahora me cuesta tanto que solo quiero volver a gritarte, echándote en cara que ahora quién me hará pajaritas de papel y me reñirá porque todo lo hago mal. Ahora, que tu sillón está frío, ¿a quién intentaré cuidar recibiendo a cambio refunfuños y miradas de exasperación?
Lo peor es que ninguno se puso en tu piel, ni siquiera yo, no me voy a echar flores por nada.
No vimos el terror que tenías ni cómo pedías ayuda en silencio mientras apartabas cada mano amiga de tu lado. Pero no te preocupes que ahora me toca a mí cuidarla y tenerla como una reina, sin olvidar jamás las manzanillas y lo mucho que la amabas. Le contaré mil historias de amor, basadas, cómo no, en su realidad más olvidada.

¡Qué raro se me va a hacer no verte!
¡Qué raro se te va a hacer a ti no dar por culo, pequeño refunfuñón cabezota! ¡Ya sé de quién saqué mi mal genio!
Y lo que te quise a ti y tú a mí, después de todo, solo nosotros lo sabremos.

Pdt: te prometo escribir sobre la más maravillosa historia de amor jamás contada.

sábado, 23 de enero de 2016

I can taste salt water

Aprendí a navegar en el mar de tus lágrimas, el mar que tú creaste para los dos.

Te prometo todos los abrazos que puedas necesitar, todos los besos que me permitas robarte si me prometes no volver a pensar en él y en el daño que te hizo. Sin embargo, incluso antes de que cruces los dedos detrás de tu espalda, sé que no lo harás, y como un barco, navegarás hacia otros lugares... posiblemente hacia su puerto, pero nunca anclarás en el mío.
Y yo...
Yo me quedaré con el recuerdo de tus palabras, ahogándome y recordando todas aquellas promesas que quisiste cumplir conmigo pero siempre sin mí. Pero sabes mejor que nadie (mejor incluso que yo mismo), que cuando necesites a alguien que seque tus lágrimas, yo te daré mi camisa como pañuelo.
I'll wipe my shirtsleeves under your eyes
your eyes
your eyes
your eyes
your eyes
your eyes
El día que me besaste, desde el primer roce, supe que tú eras para mí al igual que supe que yo no era para ti. Sentí que me hundía, odiando quererte tanto y manchar mi camisa de tu rímel corrido. Todo lo que hice por ti jamás me será recompensado con algo más que una amistad por tu parte, sujeto de una tortura casi insoportable. Además, pequeña mía, siempre sabrás que esa persona por quien lloras, jamás sentirá por ti ni una milésima parte de lo que yo veo en tus ojos llenos de lágrimas.
I'll wipe my shirtsleeves under your eyes
your eyes
your lips
your mouth
your thighs
your back
Y con esto me despido hasta la próxima vez que me necesites, amor mío, mientras sigo navegando por el mar de tus lágrimas, huyendo de tus anzuelos sin casi poder evitarlos. ¿Sabes por qué? Porque el amor se me clava cuando te miro.

Texto basado en Shirtsleeves, de Ed Sheeran.

lunes, 18 de enero de 2016

Querido diario

Hoy es lunes.
¡Qué bien!
¡Qué feliz soy!
Espero que lo hayáis leído con sarcasmo.
A nadie le gustan los lunes.

Se supone que en un diario cuentas tus amoríos, tus penas, tus depresiones dejando todo tu corazoncillo expuesto en trozos para los ojos mirones que deseen cotillearte.
Pues bien, miradas cotillas, espero que estéis preparados para una exposición de insultos y mal humor ya que es eso en lo que me he convertido.

Empecemos por el principio:
Como cada año desde hace un año, por estas fechas, comienzan los exámenes. Estando en la universidad os aseguro que los vivís de otra forma. Sirva yo de ejemplo: despeinada, estresada, bebiendo café a todas horas con un toque de ojeras que llegan hasta los pies y perdiendo el tiempo aquí con vosotros. Podríamos decir que es como si todas las menstruaciones que has tenido y tendrás se juntasen en las próximas semanas (metáfora que solo las chicas entenderán). Para los que no comprendáis esta frase, resumo: lloros, risas, pavo, estrés, agobio, malas contestaciones, humor rancio,...
Reading- U.K.
Sin enrollarme más os cuento que, a pesar de todos los sentimientos anteriores, esto es una lucha por mi futuro. Tachones en montañas de apuntes incomprensibles que me servirán para construirme un hogar, unos sueños. Visto así parece que hasta valga la pena acostarse tarde y levantarse temprano para quedarte encerrado en casa sabiendo que fuera de las cuatro paredes de tu cuarto hay vida.

¿Querido diario, dónde quiero llegar a parar con esto? A ningún lado, es solo un diario.

Kar.

domingo, 10 de enero de 2016

El gato de Schrödinger

Erase una vez un gato encerrado en una caja.
Junto a él, hay una bomba que tiene 50% de posibilidades de explotar y otras 50% de que no. En el primer caso, el gato, sin duda, moriría, y en caso contrario, el felino sobreviviría.
Sin embargo, nunca sabríamos si está vivo o muerto hasta que abramos la caja. En nuestra mente podemos figurarnos lo mejor o lo peor, pero jamás lo sabremos a no ser que miremos dentro.
La curiosidad mató al gato.
Fue nuestra curiosidad la que lo mató. Al mirar, certificaremos si está bien o no; mientras tanto, solo podemos imaginar la respuesta.

Y este es el único consejo que puedo daros cuando me preguntáis si una relación puede salir bien o no. Solo hay que mirar dentro de la caja y comprobarlo.

miércoles, 6 de enero de 2016

Muérdeme antes de que me vaya

Acabábamos de cenar.
Apenas había pasado media hora y yo sentía que había pasado un año; no uno normal, si no un bisiesto, en el que te ahogas por segundos y no por meses.
¡Qué cuesta arriba se me hace verte! Tu barba de tres días parece que se muere por enterrarse en mi cuello pero ambos sabemos que es mala idea, sin embargo aquí estamos, a veinte pasos de tu cama y a un cajón de la caja de condones.
¿Por qué tuviste la mala idea de invitarme a cenar? Sabes que me encanta como haces la pasta con queso.
¿Por qué acepté? Tal vez porque sabes que quiero ser tu postre.
Te miro en silencio mientras tú enredas tu tenedor en los espaguetis como enredabas tus manos en mi pelo.
Tras meses sin ti, la vida se me había hecho insípida; pero nuestras discusiones eran como un salero roto. Tenías exceso de mí y yo de ti.
Bajo mis ojos al plato con restos de queso fundido y palabras no dichas. Aquí estamos. Quedamos en vernos para suicidarnos en el hecho de que ya no estamos juntos, en que mañana cojo el avión y tú el tren para volver a estar separados durante a saber cuánto.
Te metes los últimos espaguetis en la boca y espero a que te los tragues para decir que me voy, que me encantó verte y saber que podemos ser amigos después de todo.
Por ello, muérdeme antes de que cruce la puerta, antes de que mis ojos miren a través de la ventana deseando huir. Muérdeme, detenme. Oblígame a quedarme esta noche, obliga a mis mariposas a ahogarme y destruirnos. Como antes, cuando enterrabas tu barba de tres días en mi cuello.


J'aime tes larmes quand tu aime
Ta sueur le sang, rendons nous amants qui se passionne, qui se saigne
Je ne donne pas long feu a nos tragédies, à nos adieux. -Tryo.
 


lunes, 28 de diciembre de 2015

La carta

Querida tú:
Sí, tú, la de la sonrisa eterna aunque sea el peor día de tu vida; está carta es para ti. 
¿Cómo te va? ¿Eres feliz o solo lo finges? ¿Cómo llevas el frío? ¿Y el miedo?¡Qué digo de miedo! ¡Si nunca lo tuviste!Y fue y es lo que más admiro de ti, la valentía de vivir. 
Es impresionante esas ganas que tienes de hacer y rehacer; y si algo se rompe, da igual, porque lo vuelves a crear. Sin miedo a caer, sin miedo a perder. 
Por ello, por los cojones que no tienes pero que no te faltan, eres indispensable en cada vida que tocas.Una princesa sin príncipe, porque no le hace falta; la reina de su propio castillo y sus propias decisiones. Por tu independencia y tu valor, nunca pierdas esa risa tan contagiosa que tienes y las ganas de probar comidas y visitar nuevos lugares. 
Cámara en mano, graba todo, haz fotos a todo; guarda tus experiencias en ese cerebro tuyo, tan loco y vivo como el que tenías cuando te conocí. Cada una te hará más sabia. 
Te deseo, para este nuevo año lleno de sorpresas, la sonrisa más grande y la mirada más pura; para disfrutar de todo como cuando eras niña.
Te quiere mucho;
esta idiota.



domingo, 20 de diciembre de 2015

El Sol

El Sol me sorprenderá con la cabeza apoyada en tus caderas y sus rayos atravesarán mis párpados, despertándome sin piedad. Tal vez sea entonces cuando abra los ojos en ambos sentidos, deshaciéndome de mi sueño de mantenerte entre las sábanas.

Me pondré perezosamente la ropa y saldré por la puerta sin armar ruido hasta la próxima vez que tengas antojo de mí.

martes, 8 de diciembre de 2015

Pecho de mantequilla, corazón de porcelana (2)

Cuando te rompen el corazón. N=1

Cuando te rompen el corazón te sientes frágil. Eso es una verdad tan cruel y fría como la realidad; y ciertamente tiene su lógica.
De pronto, el músculo que reside dentro de tus costillas se vuelve de fino cristal y todo el envoltorio que lo rodea se debilita hasta acabar deshaciéndose. Por eso da la sensación de mantequilla que se va derritiendo, hasta dejar que la gravedad de tu alma rota caiga contra el suelo por su propio peso. Con el calor humano (un abrazo, un beso) la mantequilla se vuelve blanda, dejándote expuesta a romperte.
Qué duro, ¿verdad?
Esa extraña frase, para mí, define al dedo como te sientes.
Y tras todo eso, debes coger los pedacitos que quedan de ti y volverlos a pegar, posiblemente, con lágrimas en los ojos y amargo sabor en los labios que ya no son besados.
¿Cuánto se tarda en recuperarse? 
Ojalá supiese la respuesta o hubiese una media o alguna medida. 
Tal vez sea como dice Sabina,
diecinueve días
y quinientas noches. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

La almohada es más suave desde que duermes en ella

_ ¿Qué es lo que más deseas en este momento?_ pregunté.
_ Olvidar. Y que mi mente se llene de color, del mismo color con el que miraba la vida cuando era niña.
_ Vaya... _suspiré. Pensaba que iba a decir que me deseaba a mí. 
No siempre se puede confiar en nuestros pensamientos, ya que a veces nos engañan.
Giró la cara, apoyando su mejilla en la almohada.
_ ¿Me ayudarás a colorear?
Sonreí.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Me gustas cuando callas porque estás como ausente

Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque me seduces con el silencio de tus neuronas trabajando y con el aire del libro que lees mientras lo apoyas en tu regazo.
Me gustas cuando tu boca está sellada con un beso mío sin más ruido que la explosión de nuestros labios al chocarse.
Me gustas cuando coloreas el vacío de palabras con una sonrisa, llenando el espacio entre tú y yo.
Me gustas cuando suspiras al recordar las olas del mar jugueteando con los dedos de tus pies con aroma a sal y a vida.
Me gustas cuando te muerdes el labio inferior recordando alguna noche en la que no dormiste demasiado.
Me gustas cuando callas porque nunca estás ausente.

sábado, 14 de noviembre de 2015

[Terror]ismo

La mayoría del mundo no vino de París en cigüeña, como se dice a los niños pequeños, pero hoy todos nos sentimos un poco parisinos.
Los que se atribuyen el "mérito" de los atentados de ayer, no buscan más que aterrorizar a toda persona con capacidad de entender que estamos en crisis. Su objetivo es el de hacernos sucumbir al terror y al miedo que crean con las armas.
Ahora nos encontramos en alerta, pero huir de la realidad solo nos ayuda a que esta nos devore. No soy nadie para deciros qué medidas tomar ni qué pensar al respecto, solo os animo a que no os dejéis ganar, buscan asustaros. Yo no pienso evitar espacios ni transportes públicos, a mí no me derrotaréis.
Han herido a la capital del nacimiento de la democracia y la libertad, y debemos seguir luchando por mantenernos unidos y libres.
Liberté
Égalité
Fraternité
Fuerza a París, a Francia, Europa y al mundo. Nos quedan unos largos días por delante; pero recordad, ser musulmán es diferente a ser un asesino.

sábado, 7 de noviembre de 2015

OBSERVAR

Examinar atentamente. Mirar con atención.
Esta definición viene a mi cabeza cuando inundas mis ojos. Toda tú, con tus curvas en cuerpo y cabello, cabes dentro de mis pupilas, iluminándolas y dilatándolas como si de una aurora boreal se tratase.
Te observo mientras duermes con los labios entreabiertos y respirando pausadamente. Me detengo en cada peca, en cada lunar y en cada milímetro, deleitándome con tu presencia y tu olor.
Podría decirse que te analizo y te estudio cuando te enredas en mis sábanas. No voy a despertarte (sé que no te gustaría) pero, incluso así, simplemente soñando, eres capaz de llenar todos mis vacíos de un suave aroma a violetas que ya desearían estas flores.

martes, 13 de octubre de 2015

"El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra"

Hola, piedra del camino.
Es un placer haberte encontrado de nuevo, un orgullo toparme contigo y casi caer otra vez. Te habías quedado tan atrás en la travesía que me aterrorizaba la idea de no volver a verte.
No es que no pueda evitarte, de hecho sí que puedo (y debo) pero me gusta que me retrases al intentar alcanzar mi destino y me hagas rabiar. Se te da bien.
Y ahí estas, pequeña e insolente, entorpeciendo mi paseo al mismo tiempo que mejoras mi experiencia.
Asquerosa piedra del camino, cuánto echaba de menos una senda difícil en la que no hubiese más distracción que tú.
Bien sabes que cuando un tonto coge una vereda, ni la vereda suelta al tonto ni el tonto a la vereda. Y yo soy una imbécil que ama lo que le complica la vida.

martes, 15 de septiembre de 2015

Hoy, 15 de septiembre del 15

Pues sí amigos, voy a estar algo más de una semana desaparecida. Pero no os preocupéis, si hay algo digno de contar, lo subiré a YouTube.
Me esperan algo más de cinco horas de viaje, aunque parezca surrealista.
Disfrutad de estos días sin mí, porque volveré con muchas ganas de contar cosas.