No te dedico más frases porque no quiero, no más lágrimas porque de deshidratación muero, no más gemidos en otros brazos porque ya no aportan nada.
Esta es una entrada triste, una anécdota difusa.
Un quejido,
soy yo pidiendo ayuda.
Pidiendo que vengas y me abraces.
Que me quieras.
Sin embargo, ¿ya de qué sirve? No se puede resucitar a un muerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario