No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

sábado, 16 de mayo de 2015

Ríos por mejillas

Sé que nunca te perderás en mi ojos como antes, con esa cara de drogado, de estar colocado de amor.

Esa frase resonaba en su mente, una y otra vez, junto con una duda, un por qué continuo que taladraba sus neuronas y agujereaba sus pensamientos como una madera llena de termitas. Los mensajes que le enviaba se acumulaban en la bandeja de entrada del teléfono del que hace varios meses dejó de ser el amor de su vida. Pero él no daba muestras de vida.
Ella se torturaba, meditando acerca de todos los errores que cometió, todas esas peleas que odiaba pero que ahora echaba de menos. Acurrucada en la cama, con una camiseta de chico que antes olía a amor y ahora solo a vacío y recuerdos, dejaba que las lágrimas hicieran ríos por sus mejillas. Lo añoraba tanto como a las lentejas de su madre, como un abrazo o un día de lluvia con manta y películas.
Cada día que pasaba, la herida se cerraba para volver a entreabrirse por la noche, donde cerrar los ojos era sinónimo de ver su sonrisa.
Pasaron los días, las semanas, los meses y él, sin saberlo, se convirtió en una cicatriz y ella, sin saberlo, se volvió un témpano de hielo.

2 comentarios:

Lauren Roberts dijo...

Cada palabra que escribes emociona mi alma al leerlas
tan diferentes son tus entradas que me encantan
nos leemos :)

Unknown dijo...

Muchas gracias, Lauren.
Tengo una sorpresa para ti. Es una tontería pero espero que guste.
Nos leemos.