No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 31 de mayo de 2015

Ella es.

Tenía el pelo negro, recorriendo su espalda hasta su fin, hasta donde mirar se vuelve obsceno.
En los ojos tenía ese brillo, una chispa de alegría que en lo más profundo guarda noches sin dormir. También tiene un movimiento de caderas que vuelve loco a cualquiera, más su gracia al sacar a bailar a sus amigos.
Posee la cercanía de una amistad de toda la vida y la discreción de un espía ruso. Ella es todo lo que nunca podrás soñar, pero en carne y hueso, siendo arte en cada gesto.
Ella es, simplemente, es. Con eso ya puede enamorarte.

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