No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

miércoles, 18 de diciembre de 2013

De película

No es necesario un amor de película, de esos empalagosos en los que el final es previsible, para saber si alguien de verdad te quiere. Puedes darte cuenta de eso con pequeñas cosas. Es fácil.
No hace falta un BUENOS DÍAS, PRINCESA, ni una declaración ñoña ante un monumento romántico iluminado de forma tenue por la noche.Tampoco sirve un amor tipo Romeo y Julieta, en el que todo son desgracias.
Eso solo son paparruchas. Cuando su mirada se pierde en la tuya, observa tus labios, te mima, te cuida...; ahí lo sabes. Ahí está ese complejo sentimiento que vivimos por momentos.
Pero, ¿a quién no le gustaría un amorío épico, legendario? De esos de los que marcan un antes y un después, como el de los cines. Solo que lo que poca gente ve, es que el amor de película, al cabo de dos horas, siempre acaba.

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