No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

martes, 21 de enero de 2014

Te quiero.
Ya sé que termino igual todos los mensajes, tal vez quitando alguna exclamación o un punto; pero es que me da pánico que se te olvide.
Que entre distancias y cosas nuevas crezca una pregunta 
en tu estómago.
Que un día tomes un té en no sé dónde y, de pronto, dudes.
No hay nada más peligroso ni humano que la duda. 
Solo estoy tomando mis medidas.

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