No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

miércoles, 26 de febrero de 2014

Y de pronto, ahí está, retorciéndose en la cama, envolviéndose en las sábanas que fueron testigos de paz y guerra. Y yo muero, muero al ver su pelo desordenado.
Con sus dulces ojos cerrados, aquellos que me han visto desnuda de sentimientos y de realidades.

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