No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

viernes, 11 de septiembre de 2015

Te escribo, porque te pienso.
Te pienso, luego no estas.
No estas, así que no existes.
Es decir, no existes y por eso te escribo.

No hay comentarios: