He aprendido que las cosas que van rápido terminan pronto.
Igual que un amor de verano. Todos pensamos que un amor de verano es perfecto e intenso; como comer tu plato favorito sabiendo que no lo vas a volver a probar. Saboreas. Lo disfrutas. Pues eso sucede, saboreas cada instante pero entonces, como dice Hache en 3msc: llega el puto invierno.
Y entonces te das cuenta. Te despiertas; tu plato ya no está. Con suerte algún día lo volverás a probar pero, ¿y mientras? Mientras recordarás ese sutil amor, vendrá a tu cabeza cuando te sientas solo.
Y recordarás aquel fugaz verano en el que, por unos pocos meses, aprendiste a amar de verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario