-Idiota, ¿cómo te atreves si quiera a cuestionarlo? Cuando te mira, y te sonríe; ¿qué sientes? Ya, yo tampoco sé explicarlo. No son mariposas, es un ecosistema en mi estómago. Una mirada. Un roce. ¿Puede haber algo más bonito? No me mires con esa cara; sé que tú también lo has sentido. ¿Y qué me dices de ese beso con sonrisa incorporada? ¿Tiene precio? Nunca me cansaría de ellos. Y tú, tremendo inculto, preguntas si una sonrisa vale más que mil palabras. Vale, una sonrisa vale más que mil palabras; pero la suya... La suya no tiene comparación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario