No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

viernes, 2 de agosto de 2013

Pequeñas soluciones

Cuando alguien desaparece de tu vida puede que no vuelvas a verla nunca más.
Y muchas veces te quedas con palabras en la boca que siempre quisiste decir. Entonces, coges un papel, lápiz y escribes una carta. Puede ser eterna, puede ser una palabra.
Cuando acabes, la doblas y la acercas a una llama. El fuego se alimenta de tus sentimientos.
Luego el viento lleva sus cenizas lejos, posiblemente cerca de esa persona.

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