No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

lunes, 24 de marzo de 2014

"Cómo hemos cambiado", pensó.

No fue una idea positiva ya que no fue un cambio para mejor.
Pudo sentir ese sabor a lágrimas recorrer sus labios, los gritos suicidas de aquellas fotos que habían perdido el color y que representaban tiempos mejores. 
Era curiosa esa sensación de pérdida, como si hubiera extraviado un pedacito de alma. Pero él no lo sabía, aunque podría suponerlo. Ya nada era igual; era un amor desgastado por el tiempo y lleno de los miles de "y yo" vacíos que iban después de cada "te amo". Tantos detalles poco valorados o simplemente ignorados. 
Nadie puede entender ese momento que precede a una ruptura, no por falta de amor hacía la otra persona, si no de ella hacía ti.
Sacó una pequeña foto de su cartera, hecha hace ya un año, en un foto-matón. Qué felices eran, qué lejanos eran aquellos recuerdos. La rompió.
¿Cómo enfocar ahora las palabras? ¿Cómo decirle que él había roto todo lo que tenían? 
¿Cómo volver a confiar en alguien después de tantos años?

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