¿Orgullosa de ser española?
No, no lo estoy.No es que no me gusten sus tradiciones, su gente o sus paisajes.
Adoro las tardes cálidas de verano, la simpatía, el frío del Norte y todos y cada uno de sus acentos.
Lo que sucede es que no me gusta que la asignatura de religión valga lo mismo que la de matemáticas; que si opino que los catalanes separatistas deben luchar por lo que creen, me llamen idiota; no me gusta que haya estamentos intocables, que el dinero valga más que la palabra y que las altas esferas no escuchen al pueblo.
Lo detesto, me indigna.
Pensar que hay casas vacías y gente en la calle, que ciertas personas roban para sobrevivir y otras para envolverse en billetes.
Y lo peor, lo que no soporto, es que haya gente a la que no le importe.
Por eso, "solo" por eso, no me gusta ser española.
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