No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 12 de abril de 2015

Italia, con i de intensa.


Florence by shade by (Thomas Hole)
¿Es posible enamorarse de un país?


Tranquilos, sé que no todos los caminos llevan a Roma, pero seguramente deberían. 
Imagínate perderte por esas calles llenas de vida y mafia, pasiones y césares. En cada esquina una sorpresa y en cada mejilla un beso. A eso me recuerdas Roma, al amor más profundo, sangriento y puro; me sabes a tierra e historia, a venganza y leones.

Caminémos por esas calles de la mano, gritáme: bella, bellísima y deja que vea en tus ojos reflejada la Fontana di Trevi mientras pido un segundo deseo: un amor en Roma.

¿Y Florencia? Ciudad de flores, de magia y de sueños. Asfalto de piedras donde miles de años atrás correteaban niños con túnicas.

Cómprame una máscara y yo te regalaré una capa para poder bailar en las calles de Venecia en pleno carnaval. 

Rememoremos Pompeya, veamos las caras de los ciudadanos convertidas en piedra e intentemos imaginar cómo sería el último día de su vida.
Por eso no todos los caminos deberían llevar a Roma, sino que nos transportan a todas las ciudades de las que nos podemos enamorar en Italia, enfermos de su intensidad y rudeza.

2 comentarios:

Belenait dijo...

Hola, me sigues y te sigo?
http://lavidapoquitoapoco.blogspot.com.es/

Carmen Miguel dijo...

Claro :) Faltaría más!