Me acuerdo del verano, muchas veces, sobre todo en invierno. Pero el verano pasado fue algo especial. No sé que tendría para ser tan perfecto, pero el hecho es que lo fue. Aprendí mil lecciones y viví mil cosas, pero el karma hizo de las suyas. Después de los mejores 4 meses (sí, 4 meses) de mi vida, tocaba separarme de todo aquello que tantas alegrías (y menos tristezas, aunque he de reconocer que también estaban ahí) me había brindado.
A veces me gustaría volver atrás para poder rectificar mis errores o hacer algo que no pude o no quise hacer.
Y, ¿para qué negarlo?, aún pienso que esos días no fueron suficientes. No hubo suficientes noches, suficientes besos, suficientes risas y suficientes locuras.
Nunca lo olvidaré, porque no me da la gana. Y punto.
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