No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 7 de abril de 2013

¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?


A ese sitio donde van los ancianos que se retiran del acto de buscar labios que sacan de quicio. Ellos lucen los tatuajes de su pasado, de cientos de historias, de un "no te quiero querer", olvidando su significado y quien significan.
Desafiando al oleaje sin timón ni timonel, siguen su camino hasta el amplio mar, cada vez más ligeros de equipaje con despedidas tristes a su espalda, acompañados por peces que nadan por no llorar.

Basado en Peces De Ciudad

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