Contaría miles de historias pero dudo que haya una más común que el desengaño. Dejar en manos de alguien tu ser, tu alma... Y que lo deje caer sin piedad. Esa persona a lo mejor ni se da cuenta de lo que te ha hecho, pero hecho está y, como no, tu no te quedas indiferente.
Podría decirse que cada segundo hay una pareja en el mundo que se separa o unos amigos que se pelean. Al fin y al cabo, son gente que confiaron en una persona que les ha traicionado. Puede ser duro. Bueno, es duro. Saber que todos los recuerdos pasados no volverán a repetirse hace que se revuelva el estómago y se forme un nudo en la garganta.
A todos nos ha pasado. Todos hemos creído en alguien que nos ha dado una puñalada y hay de todos los colores. Lo peor de todo esto es que luego no sabes en quien confiar, cierras tu corazón con mil cerrojos y te vuelves alguien desconfiado.
Pero, ¿y si tal vez (y solo tal vez) hay alguien en el que puedes creer? ¿Y si ese o esa va a ser una pieza clave en tu vida?
Bueno, sea como fuere esa desconfianza desaparece si encuentras a esa persona. Te prometes a ti mismo que no, que no volverá a pasar que no volverás a caer. Nunca. HAHÁ, mentira. Un par de sonrisitas, unas cuantas conversaciones en Whatsapp y ya confías ciegamente.
Puede que valga la pena. Y puede que no.
Puede que encuentres alguien que mataría por ti y viceversa. Y puede que ese alguien solo sea un cabrón más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario