
Hace no mucho tiempo, una persona pequeña pero de gran corazón me ayudó a enfrentarme a la vida solo diciendo una frase. Al fin y al cabo, son solo palabras; fue ella la que le dio un significado especial, la que me apoya y me recuerda que solo
uno mismo se pone los límites. Y el único límite es el miedo.
Gracias a ella, mi psicóloga, mi amorcete, la que me ha definido tal y como soy hoy.
A ella, gracias.
Te ama, Shuzten.
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