A Alberto para mí, a Román para los demás:
Solo puedo agradecerte no solo este maravilloso momento musical, sino todos los demás recuerdos que han sido increíbles. Que ya no, no tengo miedo, todo a cambiado, tú me has cambiado y he de decir que para mejor. Y gracias, por hacerme reír a carcajadas y sentir que tengo un gran apoyo conmigo.
Y te odio, como te dije, como me dices, te odio más que a nadie en este vacío mundo. Pese a que te rías de mí y te burles, para mí, eres mi equilibrio. Así que ven a mi lado y quítame todas las aceitunas de mi vista mientras disfrutamos del calor de verano de este día tan especial, en el que tengo lo que nunca hubiese imaginado.
Aquí estamos, un año después, yo a punto de llorar con las canciones que más adoro y rodeada de recuerdos tuyos y a ti leyendo esto.
Tal vez no es lo mejor que he podido darte, y no es lo que te mereces. Prometo arreglarlo cuando ambos volvamos, palabrita.
Y gracias, de nuevo, y todos los días que permanezcas aquí, escuchándome desvariar y llorar de risa.
Hoy, lo que queda de día, brindo por todas las primeras veces que nos quedan.
Te odio a rabiar, te quiero a morir.
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