No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

jueves, 31 de julio de 2014

Cartas de Mónica

Hola, soy Mónica y sufrí bulling en el instituto.
Todos se metían con mi físico, me llamaban de todo (a veces de forma ingeniosa pero la mayoría del tiempo eran un insulto a la inteligencia) y se reían de mí cuando hacía deporte. Muchos (la mayoría) pensaréis que tengo sobrepeso, pero es al contrario, soy extremadamente delgada. No tengo ningún problema con la comida, no soy Ana ni Mía (nombres que se refieren a la anorexia y a la bulimia respectivamente en diversas redes sociales), ni sufro ningún tipo de desorden alimenticio, simplemente mi metabolismo quema muy rápido la grasa.
Puede que algunos me envidiéis, aunque no deberíais hacerlo. Me insultaban, me tiraban del pelo ciertas niñas, mi hermano me despreciaba delante de mis padres y cuando iba al médico por estar enferma, saltaban todo tipo de rumores. A parte, era frustrante no poder engordar y escuchar como mi familia decía que mis padres no me alimentaban y, algo tan simple como comprarse ropa, para mí era una odisea porque todo me quedaba patéticamente ancho.
La vida no era fácil así e hice locuras de las que hoy en día me arrepiento (tal era mi desesperación que me cortaba, me pegaba y me menospreciaba) pero, gracias a mi hermana mayor todo eso cambió. Un día me descubrió llorando en el baño así que le confesé mis años de sufrimiento (fueron tres) y ella fue a hablar con el director del instituto para parar mi tortura. Al contrario de lo que yo pensaba, los problemas se acabaron.
Para finalizar, dedico estas palabras a todos los que lleváis dietas absurdas para veros delgados (o esqueléticos, como prefiráis) y a los que sufren bulling por cualquier razón: tenéis que quereros a vosotros mismos. Es duro hacerlo cuando ves que hay gente que te odia sin razón pero valéis más que toda esa gente, no os dejéis pisar porque de todo se sale y todo se supera.

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