No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

sábado, 24 de enero de 2015

No me gustan las historias de miedo.
     ¿Por qué?
Porque la realidad supera a la ficción, para aterrorizarme solo tengo que mirar alrededor.

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