No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

viernes, 24 de julio de 2015

Ahogada.

Palabras que mueren en los labios sin ser dichas, que tragas como si fuesen saliva y con las que te atragantas formando un nudo en la garganta. Lo peor es que esas palabras encierran sentimientos tan grandes y tantas ganas de gritarlos que apenas te puedes contener, pero a veces guardar silencio es lo mejor. Esperar pacientemente, como león que aguarda a su presa, el momento indicado para dejar caer la artillería pesada. Y yo tengo tant(ísim)o que decir que me ahogo en murmullos no articulados, guardados en las comisuras de una sonrisa que pretende ser de verdad. El día que decida hablar sin tapujos, a más de uno el pelo se le caerá. Me haré extensiones con él, como si de un trofeo se tratase.


Veneno en los labios en forma de palabras, porque ellas son todo lo que tenemos, algo que poseemos en su plenitud. Eres el dueño de tus sílabas, haz que valgan oro. Calla cuando no tengas nada inteligente que decir, no malgastes tu aire en cosas sin sentido. Crea poesía. Y si esta encierra dentro los más puros sentimientos, mejor.

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