Te llevé tanto tiempo en mi piel que, cuando te fuiste, algo de mí se perdió contigo.
Eres como un tatuaje sin tinta que ha quedado para siempre grabado en mi piel con forma de corazón, pero ahora está roto. Los fragmentos que quedan me desgarran el alma como si fuesen trozos afilados de cristal rasgando una tela. No duele, ya no. Me hace sentirme viva, con los pies en la tierra y los ojos vidriosos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario