No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

viernes, 11 de enero de 2013

Erase una vez, un amigo

Erase una vez, un amigo. Un buen chico. Nos conocíamos de cinco o seis años, no nos veíamos mucho pero con esto de las nuevas tecnologías hablábamos siempre.
Yo le contaba todo, y él me contaba todo. O eso creía. Nos aconsejábamos y nos escuchábamos. Incluso llegué a pensar que le quería, pero sólo fue un lapsus.
Un día, no hace mucho, le saqué el tema.
Para mi sorpresa, él sintió lo mismo. Me llegó a querer cuando yo sentía algo por él.
Sonreí a la pantalla del teléfono. Podríamos haber tenido una bonita historia.
_¿Quién sabe? A lo mejor en el futuro acabamos juntos_ me dijo, sin venir a cuento.
_Claro, ¿por qué no?_ le respondí, aunque estaba mintiendo descaradamente.

"Escribiendo. En línea. Escribiendo. En línea. Desconectado"
Pensaba que la incómoda situación había pasado, pero me llegó un último mensaje suyo: YO AÚN TE QUIERO.
No sé por qué pero acabamos discutiendo. A día de hoy seguimos sin hablarnos.
Cuatro palabras bastaron para romper una amistad de años.

No hay comentarios: