Erase una vez, un amigo. Un buen chico. Nos conocíamos de cinco o seis años, no nos veíamos mucho pero con esto de las nuevas tecnologías hablábamos siempre.
Yo le contaba todo, y él me contaba todo. O eso creía. Nos aconsejábamos y nos escuchábamos. Incluso llegué a pensar que le quería, pero sólo fue un lapsus.
Un día, no hace mucho, le saqué el tema.
Para mi sorpresa, él sintió lo mismo. Me llegó a querer cuando yo sentía algo por él.
Sonreí a la pantalla del teléfono. Podríamos haber tenido una bonita historia.
_¿Quién sabe? A lo mejor en el futuro acabamos juntos_ me dijo, sin venir a cuento.
_Claro, ¿por qué no?_ le respondí, aunque estaba mintiendo descaradamente.
"Escribiendo. En línea. Escribiendo. En línea. Desconectado"
Pensaba que la incómoda situación había pasado, pero me llegó un último mensaje suyo: YO AÚN TE QUIERO.
No sé por qué pero acabamos discutiendo. A día de hoy seguimos sin hablarnos.
Cuatro palabras bastaron para romper una amistad de años.

No hay comentarios:
Publicar un comentario