No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

jueves, 10 de enero de 2013

No me sirven tus sonrisas, no me sirven tus palabras

"A veces tienes que renunciar a alguien, no porque no te importe; si no porque tú ya no le importas." 

No me vengas con que ayer lo éramos todo si ni siquiera me mirabas a la cara.
Me engañaste y me usaste.
¡Mírate! Ni siquiera eres la misma, aunque sé de sobra que nunca te llegué a importar realmente. Para ti no era nada.
Todo ha cambiado, te has convertido en lo que prometimos no ser nunca.
Me has decepcionado.
Pensaba que eras diferente, y no andaba tan equivocado.
 Eres peor.

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