No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

miércoles, 5 de junio de 2013

Vivimos como si esperásemos la felicidad.

"Desde pequeños nos convencemos a nosotros mismos de que la vida después será mejor. ¿Después de qué? Nos casamos convencidos de que encontraremos la felicidad, pero luego esperamos hasta tener nuestra propia casa, luego hasta tener hijos y después hasta que ellos crezcan.
Nos creemos que esos deseos son los únicos que nos faltan para llegar a la felicidad completa. Y así, se nos pasa la vida esperando un tren que nunca llega. De lo único que vale la pena arrepentirse es de no vivir las cosas más intensamente y de haberse entristecido por tonterías.
Hemos perdido muchos momentos por no saber reconocerlos. ¿Sabes qué es lo que se aprende con los años? Que la felicidad no llega cuando conseguimos lo que deseamos, sino cuando sabemos disfrutar de lo que tenemos. El tiempo no espera por nadie.
Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubiesen herido y baila como si nadie te estuviese viendo."
Las Esperas. 

2 comentarios:

enrique96 dijo...

La felicidad que buscamos es la felicidad que quieren vendernos, como has dicho en tu articulo, tener hijos, tener una casa un trabajo,etc. Pero eso es felicidad? O quizás es SU felicidad. Lanzo una interrogativa, Quizás tengamos una forma de vida impuesta, ¿Puede ser posible otra forma de vida?, un ejemplo puede ser como la gran pelicula del Club de la Lucha.

Carmen Miguel dijo...

Mmmm, me gusta tu forma de plantearlo. Puede que sí, que la sociedad nos imponga la felicidad. Por eso más de uno piensa que estar solo es estar incompleto, o que un plan de pensiones es lo mejor del mundo; entre otros ejemplos.
Sí, definitivamente, imponen nuestra felicidad.