Según él, sucedió rápido. Fueron los 9 meses más amenos de su historia. Pero por lo visto, ella se había cansado, había jugado con su inocencia y había ganado.
Y ahí aparecí yo, recogiendo los cachitos de un corazón echo añicos, animándole de todas las maneras que sé. Pero no daba resultado. No comía, estaba ausente; como ido. Parecía que solo estaba allí su cuerpo, y que su mente estaba en otro lado, posiblemente con ella.
Entró en una especie de bucle, un bucle infinito.
Me dio la impresión de que fallé como amiga, no supe sacarlo de su depresión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario