Cerró los ojos y se embriagó con el perfume de la hierba mojada, de la tierra, de la vida. Sí, de la vida. ¿Dónde había ido a parar la suya? ¿Su entusiasmo y su felicidad? Cuando volvió a abrir los ojos, él estaba allí, a pocos pasos de distancia. Durante un instante le pareció que lo conocía.
Él la observó en silencio. ¿Qué frase sería apropiada para una mujer como aquella?
Pese a todo, permanecieron en silencio.

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