Cuando eres peque tienes un montón de sueños.
Quieres cumplirlos todos, no te importa lo idiotas o surrealistas que sean. Yo quería cabalgar por un arco iris con mi unicornio multicolor. ¡Qué tiempos!
Luego llega la madurez, y empiezas a verle el lado negativo a tus sueños. En mi caso, decían que los unicornios no existen (¡PUES LOS CREO! Ilusos). Pero lo importante es que tus expectativas se hunden, junto con tus ilusiones; ¿y qué sucede? Dejas tus sueños a un lado porque piensas que son imposibles; y dejar de luchar por ellos hace que realmente sean imposibles.
(Mientras estabas leyendo esto, yo estaba creando mi unicornio)

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