No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

viernes, 15 de marzo de 2013

La virginidad

A veces me da por pensar, (e incluso a llegar a conclusiones) y lo que he descubierto tal vez muchos ya lo sabríais.
Pienso que la manera en que pierdes la virginidad es algo que te identifica.

Me explico: con quién lo haces y qué opinas de él o ella, dónde lo haces, cuánto lo/la haces esperar y qué significa esa personita en tu vida habla más de ti que cualquier diario.
También cuentan los hechos posteriores: a quien se lo cuentas primero (probablemente al humano (o animal) que más aprecies), qué haces después, qué implica esto en tu día a día y qué se vuelve esa personita para ti desde ese punto.
Hay gente que incluso le da por planificarlo, pero lo más seguro es que nunca se lleve a cabo tal y como lo imaginó; pero es libre de pensar (quién soy yo para negar a alguien que ejerza su mente). Eso tal vez muestre algo de inseguridad, de miedo a improvisar o no sé que paranoias psicológicas.
Lo que está claro es que si consigues sacarle a alguien el tema, quizá descubras más cosas de la que creías, porque en el tema sexual se junta también el subconsciente, y los miedos más escondidos. Curioso, ¿eh?

Ya sé de sobra que el sexo es un tema tabú para mucha (muchísima) gente; pero dice más de ti que tú mismo.

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