Me llamas a las 3 porque quieres cambiar el tono del salón; que estás harta de gris. Que te quieres morir súbitamente, todo eso pasa últimamente. Y cuando llego allí me invitas a salir vestida de princesa, y un taxi nos espera, y el mundo se acelera.
Y sin dudar, te sigo a ese metro hasta el aeropuerto para ver, tumbaos en el suelo, despegar un avión en el cielo.
Y sin dudar, tú me plantas un beso, quema gas, huele a queroseno. ¡Qué más da! Yo respiro tu aliento; dame más razones con hielo.
Bajamos de un vagón, aires de discusión. No entiendes que no pueda seguirte.
Que te quieres mudar, vivir cerca del mar. Recuerdo como dijiste que yo era un tipo raro, que eramos opuestos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario