No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 22 de marzo de 2015

20 de marzo, 2015, DÍA DE LA FELICIDAD

El 20 es el día internacional de la felicidad y, dicho de forma redundante, feliz para mí.
Aunque no pueda estar presente, este viernes es especial a todos los anteriores.
Hoy se celebra una boda (bastante discreta, por cierto). No hay flores, ni iglesias ni vestidos blancos, sedosos y largos. Esta vez no. ¿Sabéis por qué? Esta vez, la boda que se celebra en el juzgado, es la de dos hombres.
Tal vez los ingenuos (y los homofóbicos) piensen que es algo extraño; dos personas del mismo sexo, compartiendo cama, sueños, hipoteca, viajes, besos y, sobre todo, amor. A todos aquellos que afirmen que es "antinatural" os pregunto, ¿es pecado amar? ¿Cuántas veces habéis deseado que alguien fuera vuestra mitad? ¿Y si esta es de "vuestra misma acera"? ¿Tenéis que vivir sufriendo para siempre por no compartir la vida con quien realmente amáis?

Creo que no hay más valor que gritar que quieres a alguien, que todos se enteren, y gritárselo a esa persona en forma de susurro eterno.


Por todo esto, yo voto que todos los gays, lesbianas, transexuales y bisexuales inunden las iglesias, mezquitas y todo lugar que no los acepte por saber querer. Nadie debería ser discriminado por ello.
¿A caso está mal disfrutar de esa palabra ambigua que encierra tantos quebraderos de cabeza como es el amor?
Larga vida a vuestro matrimonio, gracias por ser mi inspiración; y como siempre dices: si vas a hacer algo, hazlo bien.


No me queda otra que sentirme increíblemente feliz al ver que dos personas que se quieren tanto puedan oficializar su relación.
Os quiero.

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