Él arrancó una rosa y se la dio.
Ella miró con pena la dulce flor que había sido arrancada de su madre. La cogió entre sus delicados dedos y la puso al lado del rosal.
_ ¿Rechazas mi amor?
_ No, rechazo la forma en la que la gente demuestra amor. Esa flor nunca me pertenecerá igual que yo nunca te perteneceré a ti.
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