De bien poco me sirvió quererte tanto.
Ahora vivo ahogada en tus recuerdos y, ¿sabes qué? No me importa.
Ya me da igual quedarme sin oxígeno.
Mientras fuese en tus brazos, quedarse sin respiración era bonito, pero ya que te fuiste y me dejaste el corazón tan agujereado como un queso,
déjame decirte que te quise más de lo que te merecías.
Capullo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario