No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

jueves, 31 de octubre de 2013

El primero de mis primeros besos

No fue ni el más espectacular, ni el más hermoso, ni al que más cariño le tengo. Solo fue eso, el primero. Y lo mejor fue que me lo dio él, sí, mi primer amor me besó por primera vez en mi vida.
No recuerdo mucho de aquel día, solo que era 30 de marzo y que, por alguna extraña razón, ese día dos chicos me dijeron que me querían. Uno era el que me convenía, un amigo estudioso, alto y bueno que me apreciaba de verdad; y el otro, bueno, el otro era mi amor platónico desde que lo vi entrar por la puerta. ¿Obsesión? Puede. Le necesitaba y necesitaba que formara parte de mi vida, y le dejé que lo fuera (aunque no fue una gran decisión).
Como era pequeña y bastante inocente, no me dejaba besar. Tardé una semana en asimilar que los "novios" acercaban sus labios de vez en cuando. 
Él tenía su cabeza en mi regazo observando el cielo. Entonces lo miré y me perdí en sus ojos claros. Joder, qué enamorada estaba. Solo recuerdo que me acerqué a su boca y cerré los ojos. Y entonces pasó. Y mil mariposas me rodearon y absorbieron. 
Simplemente un roce y caí rendida a sus pies.

De ese amor solo recuerdo las cartitas en clase, el mes juntos y la última semana. Supongo que me marcó para siempre, pero eso... 
Eso es otra historia.

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