Joder, pensaba que estaba preparada.
Nunca me habían arañado tanto el alma como hiciste tú.
Me mentiste a la cara y pese a que intenté no creerte, me convenciste. Maldito capullo, me tragué tus engaños y mi orgullo porque te encaprichaste de mí.
No me malinterpretes. No me arrepiento de estar contigo.
Sin embargo, preferiría que no me hubieras llenado la cabeza de tonterías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario