No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

domingo, 28 de septiembre de 2014

Joder, pensaba que estaba preparada.
Nunca me habían arañado tanto el alma como hiciste tú.

Me mentiste a la cara y pese a que intenté no creerte, me convenciste. Maldito capullo, me tragué tus engaños y mi orgullo porque te encaprichaste de mí.
No me malinterpretes. No me arrepiento de estar contigo.

Sin embargo, preferiría que no me hubieras llenado la cabeza de tonterías.

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