No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

lunes, 8 de diciembre de 2014

¡GRACIAS 8.000!

Para agradeceros haber llegado a los 8.000 quisiera hacer una entrada extra. De hecho, esta es la entrada extra. Espero que os guste y mil gracias por hacer que siga con esto con una sonrisa en los labios.

Ella:

Llevaba semanas decidiendo qué podría ponerme el gran día de mi chico. Iba a jugar un partido muy importante e irían ojeadores a verle. Me sentía tan ilusionada y orgullosa que, tras el evento, tenía pensado una "velada romántica": unas cuantas velitas y ropa interior sexy. Sabía que eso le volvería loco.
Quedaba una hora y media para que comenzara el acontecimiento y ya estaba casi lista. Me puse la falda que más le gustaba y dejé mi pelo liso caer por mis hombros. Había calculado cada detalle al milímetro para que, al verme, en sus ojos se dibujaran corazones.
Estaba ansiosa y, para qué engañarnos, muy nerviosa. ¿Cuánto quedará para que me vengan a recoger?

El mejor amigo:

Volví a mirar el reloj. Joder, apenas habían pasado diez minutos desde que empecé a estudiar y parecían horas. Cada palabra que leía sobre la Guerra Fría seguramente me absorbía un año de vida.
Hoy es el gran día de mi mejor amigo y lamento no poder ir a verle. Ojalá pudiera deshacerme de esta mierda, pero mañana toca examen y, si suspendo, repetiré curso.
Decidido a estudiar una hora sin distracciones, apagué el teléfono y centré mi campo de visión en los apuntes.
Pasó media hora y llamaron a mi puerta.
_ Hola.
_ Anda, el futuro campeón de la liga_ dije al ver a mi mejor amigo entrar. Menos mal que apareció, pensaba que me iba a estallar la cabeza.
_ ¿Por qué no te has preparado? Mi partido es en menos de una hora y tienes que recoger a mi novia.
_ ¿Qué?
_ Lo que oyes, ella te está esperando. Quiero que vayáis los dos a verme debutar. _dijo con esa voz de entusiasmo que tanto me irritaba.
No entendía nada. Él sabía que su novia era mi talón de aquiles y nos había preparado una especie de cita para verlo a él.
_ No, no, no. Me niego.
_ Venga ya, sabes que es muy importante para mí.
Lo miré a él y luego a mis apuntes. El muy cabrón sabía que pagaría por salir de mi habitación, y más si iba a acompañar a la chica más hermosa del mundo. Acepté la propuesta y me puse en camino a recogerla.

Él:

Todo marcha según lo previsto.

Ella:

El mejor amigo de mi pareja me llevaba en su coche. Podía notar, incluso sin que nos miráramos, que moría por mí. Eso me hacía sentirme alagada, importante y, sobretodo, bonita.
Al llegar al estadio de la universidad, nos sentamos lo más cerca posible del campo para poder ver mejor al hombre de mi vida.
El partido comenzó. Mi chico estaba lo haciendo de fomra impresionante y su equipo iba ganando. Mi felicidad rozaba la estratosfera. Estaba muy contenta por él, ya que estaba tan cerca de tocar su sueño.
Pero de pronto, todo se torció.
Llegó el primer descanso y él corrió hacia el grupo de animadoras. Creo que toda la grada pudo escuchar el "crack" de mi corazón cuando le mordió la boca a una de ellas. Pude sentir la mirada de mi acompañante fija en mi reacción, que no era más que intentar no morir.
Casi zombie, me levanté y me fui directa al vestuario con la sombra de su mejor amigo pisando mis talones. Podía escuchar su voz diciéndome que parara pero la sentía tan lejana que no hice caso alguno.
Abrí de un porrazo la puerta de las duchas de los chicos, ignorando sus exclamaciones de sorpresa. Sabía quién era mi víctima y, ¡sorpresa!, estaba hablando con esa zorra.
_ ¿Qué has hecho? _le grité.
_ Fue la emoción del momento, cielo. _respondió con una sonrisa torcida.
Esa contestación me dejó tan sorprendida que se me cortó la respiración.
_ No te lo tomes tan a pecho, tía. Es lo que tu chico a dicho, un subidón de adrenalina y, bueno, pasan estas cosas. _dijo la furcia con voz repelente mientras mascaba chicle con la boca abierta.
Quise romperle la cara pero unos brazos me pararon. Al sentirme tan débil, solo pude huir de aquel lugar con la vista borrosa por las lágrimas, la decepción y la vergüenza.

El mejor amigo:

Tuve que sujetarla porque si no habría machacado a aquella pija insolente. Tras eso, se fue corriendo del vestuario.
Le pedí a la animadora que se largase y ella, como chica de cerebro de mosquito, me hizo caso.
_ ¿Qué has hecho? _le recriminé a mi amigo. No entendía absolutamente nada. Sabía que ella y yo íbamos a estar allí.
_ Hacerte un favor, mi novia y yo hemos roto. Ahora te toca a ti ir a por ella. _la sorpresa fue tal que casi me da un infarto. _Necesita que la apoyen y, ¿quién mejor que tú? Además, ya era el momento de que tuvieses una oportunidad y te la he dejado en bandeja de plata. Aprovéchala antes de que alguien te la robe.
No sabía si darle un puñetazo o las gracias. Estaba tan confundido que solo pensaba en todo el dolor que debía sentir ella. Sin decir ni una palabra más, salí corriendo tras su rastro de trocitos de corazón roto que había hecho su novio (ahora ex-novio) de la forma más rastrera posible.


Si queréis saber como continua la historia, compartidla o comentar, ya que seguiré las peticiones más originales. De nuevo, gracias.

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