Me senté a mirar por la ventana mientras se hacía el café.
La tarde estaba casi tan melancólica como yo, aunque eso fuera difícil. Desde que tengo memoria, la tristeza y la soledad han sido siempre mi única compañía. He de decir que tampoco he hecho nada para cambiar esto y que simplemente la experiencia me ha hecho ser así.
Desde temprana edad, mi madre nos abandonó a mi padre y a mí por un musculitos con apenas dos neuronas. A partir de aquel día, en mi casa apenas se hablaba y la chica charlatana que era se fue por el desagüe.
El olor a café inundó mi piso.
Esa sensación de abandono total sigue conmigo y la confianza que podría tener en el prójimo se desvaneció como el vaho en el viento. La última vez que me ilusioné con alguien fue un novio que tuve en el instituto, el cual me trató como a un objeto. Aprendí la lección y dudé de todos desde aquel momento.
No sabía por qué había chicos tan masoquistas como para querer salir conmigo, tan malhumorada y cabezota como soy, aunque lo cierto es que mi desconfianza hizo que nunca tuviera pareja formal.
Hasta hoy.
Fui a la cocina y me serví una taza de café. Volví a mi vacía ventana para seguir viendo a todas aquellas personas haciendo su vida desde la burbuja de mi habitación.
¿Qué vería él en mí para ser siempre tan paciente, dulce y atento con una imbécil como yo? No confío en nada y menos en el amor; lo que debe ser horriblemente frustrante pero, después de tanto dolor, ¿cómo creer?
Esta relación era la más larga que nunca tuve ya que siempre tiraba la toalla ante el primer problema.
Miré al cielo tomando un sorbo de calor, cuando noté un golpecito en el cristal. Miré abajo y ahí estaba lanzando piedritas contra mi burbuja, con una caja de bombones de mi marca favorita. Tiempo atrás ni siquiera le habría dejado entrar en mi casa pero lo cierto es que había hecho una tarta para él. También había alquilado su película favorita y compré todas esas asquerosas chucherías que tanto le gustan.
Es cierto que nunca creí en el amor, desde lo de mi madre hasta el último chico que me partió el corazón, pero tú eres la excepción por la que vale la pena creer.
Paramore, The Only Exception.
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