Si miras dentro de mí podrás ver a
mis monstruos. Están ahí, en lo más profundo, jugando al parchís
con mis emociones.

Ansiedad está nerviosa, juega con el
azul y le han comido dos fichas. Está frustrada y se siente
derrotada, por lo que no para de morderse las uñas y revolverse el pelo.
Miedo juega temeroso con el verde.
Tiene serias dudas a la hora de mover sus piezas porque se ve
vulnerable en todas las opciones. No es capaz de mirar a sus
contrincantes porque cree que se ríen de él pese a que esas risas solo existen en su imaginación.
Depresión es la más fuerte de todas.
Tiene que sacar un 3 para ganar la partida con el color rojo, siente
el poder y la victoria al alcance de sus dedos.
Sin embargo, a la derecha de Depresión
está Felicidad, jugando tímidamente con el amarillo. No se ha
comido ninguna pieza contraria y guarda silencio, concentrada en el
juego, buscando la mejor opción para no dañar al resto. Si
Felicidad sacase un 5, podría ganar. Todo depende de esta tirada.
Suena el dado en el cubilete mientras
lo agita y lo tira a la mesa.
De pronto, dentro de mí surgen un
torbellino de emociones. ¿Imaginas quién ganó la partida?
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