Arañame la espalda, deja que me evada
a otro sitio, que me quede obsoleta.
Que pierda la consciencia racional y
que funcione por instinto, sin límites. Ven, acompáñame,
volvámonos locos mientras escuchamos el sonido monótono de alguna
canción en la radio.
Respira, jadea, susurrame. Tiembla.
Sudamos, pero no hace calor, tiritamos pero no hace frío. Ahora no hay miedo, no hay sentimientos, solo la noche que se nos
escapa entre los dedos, como se nos escapa la vida entre suspiros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario