No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

miércoles, 1 de octubre de 2014

Dulces noches

Arañame la espalda, deja que me evada a otro sitio, que me quede obsoleta.
Que pierda la consciencia racional y que funcione por instinto, sin límites. Ven, acompáñame, volvámonos locos mientras escuchamos el sonido monótono de alguna canción en la radio.
Respira, jadea, susurrame. Tiembla.

Sudamos, pero no hace calor, tiritamos pero no hace frío. Ahora no hay miedo, no hay sentimientos, solo la noche que se nos escapa entre los dedos, como se nos escapa la vida entre suspiros.

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