No suelo escribir sobre cosas alegres, pero a veces lo intento.
Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia (o mala leche).

sábado, 25 de octubre de 2014

"Rarezas"

Capítulo 6

_¿Qué miras, Charlie?
_ Vaya, así que ese era tu pequeño secretito. _cruzó los brazos delante del pecho.
Noté mi móvil vibrar, era papá, se preguntaba dónde estaba.
_ Ahora no quiero escuchar tus gilipolleces, Charlie. _me levanté para irme de aquel horrible lugar, pero él se adelantó y me cortó el paso.
_ Mira al pobre hetero, con su corazón roto. De Sophie me lo imaginaba, solo es una guarra que busca follar con lo que sea.
Le cogí de la camiseta envuelto en rabia y dolor. Sabía que pegarle un puñetazo sería idiota pero era tan tentador.
_ Cállate o te parto los dientes. _amenacé.
_ Venga ya, los heteros no servís para pelear. ¡Fracaso! _ le solté porque una pequeña parte racional de mí me lo dijo y él se dirigió a la puerta. Cuando pensaba que lo iba a perder de vista, paró en seco y me miró fijamente. _Nadie me rechaza, ¿lo sabes no? Te haré la vida imposible, hetero de mierda.
Desapareció. Noté mi teléfono vibrar de nuevo. Ni siquiera miré quién era. No paraba de pensar qué podría significar para Charlie "hacer la vida imposible", no me importaba qué me hiciera a mí (por cruel que fuera), yo ya lo había perdido todo y lo poco que quedará, Charlie lo iba a destrozar. ¿Qué pasaría con Sophie? ¿Sufriría represalias? Pude sentir mi cerebro a punto de estallar. Demasiadas cosas para un solo día.

Ya en casa, tras no comer y esquivar a mis padres y a mi hermanita, decidí hablar con Sophie. Tenía que avisarla de todo lo que se nos podía venir encima. Por primera vez en mi vida, sentí miedo en todo su esplendor.
La llamé una, dos y dieciséis veces, pero no lo cogía. La única solución posible era ir a su casa, a esa hora debería estar estudiando.
Salí por la puerta de atrás sin que nadie me viera y corrí como alma que lleva el diablo hasta su casa.
Llegué en apenas dos minutos a su casa y llamé a la puerta. Me abrió su madre.
_ Hola. _dije intentando aguantar los jadeos. _ ¿Está Sophie?
_ Buenas. _noté una frialdad que no era típica en ella. _Verás, siento decirte esto, pero no quiere verte.
Me bloqueé. La madre se despidió de mí y empezó a cerrar la puerta pero yo solo escuchaba la sangre bombear a través de mis oídos.


_Espere. _dije bloqueando la puerta con el pie. _¿Podría decirle que he venido y que tengo que hablar con ella de Charlie? ¿Y que es urgente? ¿Por favor?

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